Editorial

Cartes y Wasmosy

La autonomía de nuestra opinión viene de un compromiso encarnado desde 1925 en la madurez que prioriza la versión honesta sobre los hechos registrado…

| Por La Tribuna
Agregar La Tribuna en
Cartes y Wasmosy

La autonomía de nuestra opinión viene de un compromiso encarnado desde 1925 en la madurez que prioriza la versión honesta sobre los hechos registrados. Esa voz no tiene en cuenta el entorno que desaprueba o aprueba encuadrado en afecto, prejuicio o malicia. La independencia editorial ignora la presión de grupos o posibles expectativas sociales.

Dentro de dicha lógica hablamos hoy de dos expresidentes de la República. La razón es que son noticias periodísticas. Uno genera nota por su reivindicación diplomática ante los Estados Unidos. El otro estuvo en la información por lograr la institucionalidad de las Fuerzas Armadas. Hablamos de Horacio Cartes y Juan Carlos Wasmosy.

La presencia de Cartes en Estados Unidos significa su triunfo diplomático y legal, que concluyó, formalmente, marcando una reparación personal y familiar extendida a su entorno político. Todo fue dándose tras levantarse las sanciones impuestas por parte del Departamento del Tesoro y la restitución de su visa.

Su estadía este domingo en el territorio norteamericano para ser testigo de la final del Mundial de Fútbol representa un golpe para quienes le jugaron a matar en vida. Aunque las restricciones migratorias que pesaban en su contra quedaron sin efecto, el perjuicio financiero y dolores, en cuerpo y alma, posiblemente sean aún difíciles de reparar.

En relación con el gobierno de Wasmosy (1993-1998), ciertamente, el mérito histórico fue haber ejercido el primer mandato presidencial civil tras décadas de dictadura. La expresión debe entenderse con el agregado que posibilitó la inicial subordinación de las Fuerzas Armadas al poder constitucional.

En una nación que salía recién de una administración militar de años, y con una larga cadena de golpes, autogolpes, rumores y conspiraciones, el control militar era fundamental para consolidar la conducción civil. Luego de su mandato, se desactivaron las inestabilidades que ponían, periódicamente, en jaque a la ciudadanía.

Sabemos que nuestra reflexión sobre ambos exmandatarios habrá de generar posiciones encontradas, que hasta son normales en esa sociedad partidizada. Sin embargo, estamos seguros de que la serenidad está dentro de la línea que observa y emite juicio basado en valores que no se dejan arrastrar por las corrientes interesadas, del signo que fueren.

Tanto Cartes como Wasmosy, como expresidentes de la República, merecen —más que las ya conocidas informaciones sobre ellos— una posición que haga el esfuerzo por invitar a la reflexión, que produzca el intento por hacer entender la siguiente moraleja: el odio y el encono no siempre triunfan, y la democracia paraguaya está avanzando sin la tutela de jefe militar o presión desde los cuarteles.

TAGSNo hay tags para el artículo.

También te puede interesar

Últimas noticias