Una de las historias más trágicas para el país fue la Guerra contra la Triple Alianza en que Brasil fue el más sanguinario. Sin embargo, Paraguay hoy comparte con el vecino país tres puentes y una represa. Su lectura hará ver una paradoja geopolítica y económica que simboliza el paso de la violencia extrema –que vino de un lado– a una integración, aunque marcada aún por asimetrías.
Acaba de darse otra unión al completarse el Puente de la Bioceánica, conectando Carmelo Peralta con Puerto Murtinho. Eso se suma a otras dos conexiones anteriores: El Puente Internacional de la Amistad (une Ciudad del Este con Foz de Iguazú desde 1965) y el Puente de la Integración (inaugurado hace un tiempo que conecta Presidente Franco con Foz de Iguazú).
Otro quehacer de real envergadura fue la hidroeléctrica de Itaipú, una de las mayores generadoras de electricidad del mundo (que merece otro escrito para dar detalles de su administración y uso de energía). La misma unión comercial en Ciudad del Este y en Saltos del Guairá ratifican la transformación de relaciones tras lo ocurrido entre 1864 y 1870, y hasta un tiempo después.
La unión física del Puente de la Bioceánica entre Paraguay y Brasil es lo más nuevo. Se concretó en la semana tras finalizar el hormigonado de sus extremos. La megaobra atirantada se extiende 1.294 metros sobre el río Paraguay y completa el anhelado Corredor Bioceánico que conectará el Atlántico con el Pacífico.
Habrá quienes no le dan valor a la actitud de cooperación como modo de relación entre Paraguay y Brasil. Eso, de ser así, revela escasa o nula conciencia ante un mundo donde se mantienen poblaciones vecinas en históricas y periódicas contiendas bélicas, nunca reparadas con el paso del tiempo.
Aunque el daño fue muy superior para la tierra guaraní, por la destrucción que causó la contienda liderada por Brasil, Argentina y Uruguay, es sano entender que es mejor la diplomacia que la permanencia del dolor y luto. Además, está la lección de un coraje nacional y la comprensión del vecino, que como no pudo doblegar optó por acordar tratados binacionales.
Ciertamente, en la actualidad, existe una consolidación de entendimiento pacífico y la interdependencia sobre la base de los recursos hídricos que antes fueron objeto de disputas fronterizas. Es más, ambos Estados ganaron, pues Itaipú es motor hidroeléctrico, los puentes generan negocios al igual que los comercios existentes en zonas fronterizas.
Lo que corresponde seguir afinando es una reciprocidad con equidad. Eso, incluso, ayudará a Brasil a sacar algún peso de conciencia que todavía tiene por lo que hizo en el pasado. El desafío es avanzar en la integración basada en un trato asimétrico para compensar la disparidad demográfica y económica, que a la República paraguaya sigue costando más caro comparado con el vecino.


