Los analistas del área explican que eso delata una economía con dinámica. Su valor, en palabras sencillas para el trabajador, está en el derrame por la oportunidad de más empleo e ingresos.
Aunque pocos lo vean y otros se niegan a observar, esa economía con mayor dinámica permite el espacio para la inversión en la capacitación del capital humano y la innovación en tecnología de punta. Pues el desafío siguiente pasa por incentivar el impulso a la competitividad eficiente entre las empresas privadas.
Por si fuera poco, la mejora de crecimiento llega acompañada de una reducción de la temida inflación (del 3,5% al 3,3%). En otras palabras, el cálculo describe que el costo de vida subirá menos de lo previsto. De ser así, habrá una cierta protección al poder adquisitivo.
Por la polarización mediática y porque los políticos están en la mera riña electoral, es probable que exista poco reconocimiento al pronóstico de crecimiento y porcentaje de inflación al final de año presumidos por el Banco Central. Eso más que un error, es un daño a las fortalezas regionales de la nación.
Por suerte para la prensa especializada internacional, para los asesores foráneos e inversionistas extranjeros, dichas aproximaciones del BCP no pasan desapercibidas. Ya que los números calculados crean un buen clima de negocios y son atractivos para los inversionistas.
Sin embargo, sirve mostrar –como contraste a la polarización mediática y ceguera política– que hay un Paraguay que, en verdad, trabaja. Dado que el dinamismo es debido a que hubo producción agrícola superior a la esperada, hay mejores manufacturas (aceites y químicos) e incremento del sector de servicios, según el Informe de Política Monetaria del BCP.
La proyección de crecimiento del producto interno bruto (PIB) para este año de 4,2% a 4,5% y la estimación de inflación de 3,5% a 3,3% desmienten a los apocalípticos diarios de la defunción de la patria. Claro está que esos lamentos tóxicos interesados ya no engañan en esta era de la comunicación global.
Lo real es que la proyección prevista de crecimiento del producto interno bruto es superior al promedio de América Latina. La cifra duplica el promedio regional, que ronda el 1,9% al 2,4%. Lo dicen organismos internacionales como el Fondo Monetario Internacional (FMI) y la ONU. Ni hablemos de la inflación local y la que se tiene en otras latitudes.
Esa incapacidad de no apreciar el momento y el dogmatismo de los que juraron empujar al país para abajo solo deben servir para redoblar la motivación y seguir el trabajo en silencio. El problema visual o no de los tóxicos no es razón para desviar o truncar la perspectiva del supremo objetivo: la República del Paraguay debe continuar avanzando.


