El caso que nos concierne va por este último, aunque también podría decirse que está en el error de querer tomar del pelo al receptor de la información.
El medio colega, que se rabió desde el retorno en impreso de La Tribuna, carga y carga sobre nuestro grupo empresarial en dos áreas que pretende instalar: finanzas y dinero del Instituto de Previsión Social (IPS). Justo en los dos temas en que el esposo de la directora enfrenta graves procesos judiciales.
Lo llamativo es que en estos sucesos a los que tiene que responder ante la Justicia, el medio de comunicación nunca profundizó que Miguel Ángel “Miki” Zaldívar, presidente del banco Atlas, marido de la directora de ABC Color, Natalia Zuccolillo, está imputado nada menos que por lavado de dinero e investigado por mala utilización de recursos en fideicomisos con el IPS. Además, está la sospecha de la transacción financiera con el narco “Cabeza Branca”.
En la descripción respectiva, entre lo que repite y lo que tapa, se percibe la diferencia: especula con sus remanidos datos e ignora cuestiones institucionales. Es decir, elude la imputación que pesa sobre “Miki” tras la denuncia de la Conmebol dentro del escándalo de corrupción conocido como FIFAgate iniciado por el FBI, la fiscalía norteamericana y el Departamento de Justicia de los Estados Unidos.
No se exagera cuando se dice que el medio colega evitó decir a sus seguidores la situación procesal de “Miki”, que es un hecho, no una suposición. Tampoco genera noticia sobre presuntas irregularidades financieras con fondos de previsión social. Esto es también real, no es invento ni rebusque periodístico.
La presunción (por dar un término más elegante al refrito casi a diario) se basa en una simple conjetura. En tanto, lo real y probado es la imputación de la pareja de la dueña del grupo de prensa, y es un acontecimiento verificado. Es –además– una decisión constitucional dentro de un Estado de derecho.
El buen observador de los ruidos mediáticos entiende que la letanía es parte de un esfuerzo por confundir a sus propios lectores, pues teme y conoce que al existir la imputación, el próximo paso es el juicio oral. Eso significa recorrer los pasillos del Poder Judicial y con eso está la posibilidad de la condena.
Representa un autoengaño esa aspiración de menospreciar a la ciudadanía. Pues eso de creerse impoluto y publicar refritos como verdad absoluta, apostando a la desinformación para conseguir algo fáctico o empírico, no resiste, ni por asomo, el escrutinio público ni desconcentra el deber de la Justicia en sacar sentencias sobre lavado de dinero y uso indebido del aporte de los trabajadores.


