Editorial

La protección a la propiedad industrial y al derecho de autor

El destaque del material audiovisual de la Dirección Nacional de Propiedad Intelectual (Dinapi) dentro de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI) es un punto cualitativo a favor de esa sociedad que combate la piratería y falsificación de marcas y productos. Obviamente es un trago amargo para esa gente que apuesta a la copia y la informalidad.

| Por La Tribuna
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La distinción tiene relevancia, pues fue ante el propio Comité Asesor sobre Observancia (ACE, siglas en inglés). Este órgano es un foro internacional supremo donde los Estados miembros discuten políticas, campañas y estrategias para cuidar los derechos de propiedad intelectual. Es decir, es de nivel a escala global.

Proyectarse en el citado espacio universal significa, además del material validado, que la nación guaraní está considerada como referente por la propia calidad de sus representantes. Se debe entender que la obra fue expuesta ante expertos legales y tomadores de decisiones de los más de 190 países que integran la entidad internacional.

La Organización Mundial de la Propiedad Intelectual es un organismo especializado de las Naciones Unidas. Se dedica a fomentar el uso, protección y difusión de la propiedad intelectual en todo el mundo. Fue creada en 1967 y tiene su sede en Ginebra, Suiza.

Como nación parte de la ONU, es un deber del Estado paraguayo el respeto al conjunto de normas que otorga a los creadores el derecho exclusivo sobre sus obras, permitiéndoles decidir cómo y quién puede copiarlas, distribuirlas, adaptarlas, exhibirlas o trabajarlas. La conciencia conlleva a proteger desde libros y música hasta software y arte.

Es razonable entonces agregar que el Estado de derecho también está en juego cuando se viola la autoridad legal que se tiene como propietario de una obra o de un producto. Por eso, merece una lectura institucional que Paraguay sea tenido en cuenta en la OMPI. También hay que decirlo, es un golpe a quienes internamente quieren continuar con la perversidad de copiar o usar indebidamente derechos de autor que llevaron tiempo e inversiones a los propietarios.

Otro detalle es que la citada apreciación va más allá del prestigio de los creadores y el punto a favor del Paraguay, pues el video se convertirá en una herramienta de influencia global. Será tomado como parte de la concientización y educación pública. En otras palabras, el material será utilizado como modelo de inspiración.

La seriedad en una comunidad se mide por la protección a la propiedad industrial y al derecho de autor. Es la tarea que realiza la Dinapi, cuya reciente participación eficiente en la OMPI merece la justa atención con la felicitación respectiva. Más todavía cuando responde a un plan nacional enfocado al respeto de las creaciones que salen de la mente, el esfuerzo y la inversión.

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