Editorial

Usan la democracia para ir contra la democracia

Sin ir lejos, mirando a los vecinos directos, Argentina no termina por consolidarse, Brasil mantiene la polarización de años entre derecha e izquierda y Bolivia soporta una crisis de envergadura. Paraguay, en tanto, tiene un equilibrio y mantiene un crecimiento.

| Por La Tribuna

Observando la realidad de las naciones con las que limitamos y el actual momento nacional, cuesta entender que los intereses personales o de grupos en nuestro país deban tener el peso racional suficiente para, deliberadamente, intentar perjudicar la estabilidad de la nación paraguaya.

No es justo, mucho menos sano, toda esa campaña que tiene como objeto presentar al país como un espacio donde todo, absolutamente todo, está mal. Sin embargo, y eso es bueno, pese a esas voces cuasi antisistema, se observa una población en calma.

Comparando esa premisa mediática de “miente, miente que algo queda”, en cambio, se percibe que una mayoría de la sociedad nacional sabe distinguir esos ruidos tóxicos con el clima de mejora que vive el país.

Mucho ojo, que estamos hablando de una población con sangre guaraní; de un pueblo decidido, heroico, que si tiene que tomar las calles, y hasta las armas, para defenderse, reacciona con valentía, duela a quien le duela.

Aunque habrá de costar a algunos admitir, hay un crecimiento cualitativo de la gente. De lo contrario, será difícil explicar cómo es que ese sobreesfuerzo diario de quienes están decididos a romper todo no tiene eco, y la población mantiene una sólida paz sin prestar atención a los gritos malintencionados.

Los que están con la bataola política y social ahora se tomaron con la Justicia Electoral, una de las instituciones más creíbles de la República, según afirman los propios órganos internacionales. Claro, el plan actualmente es enturbiar los procesos eleccionarios en ciernes.

Aunque, obvio, eso debe decirse: si ganan sus candidatos, las elecciones serán calificadas como las ideales del mundo; si pierden, ya se sabe el discurso con que se vendrán. Es una pena que recurran solo a la destrucción, hasta de las cosas bien hechas.

El analista imparcial podrá comprender que el Paraguay está en el punto preciso en que se juega dos estilos de vida: el que anhela el fortalecimiento de las instituciones y el que no renuncia a tener el indebido control sobre los que catapultan los negocios del conglomerado.

Lo que reconforta es que los enemigos de la patria, que apuestan al caos y a la fatalidad, subestiman al pueblo. El buen paraguayo y la buena paraguaya no se van a mover por títulos catástrofes ni editoriales incendiarios, mal les pese a esas familias angurrientas que –con tal de no perder privilegios– hasta son capaces de quemar el país.

Volviendo a los vecinos con los que compartimos fronteras (Brasil, Argentina y Bolivia), Paraguay es líder ante ellos en crecimiento. Lo que se debe forjar como meta sobre el desarrollo es la proyección hacia una justicia social. Eso debe encararse, y es la prioridad, sin desconocer que en la agenda de los amargos está usar la democracia para ir contra las reglas democráticas.

EL SEMÁFORO DE LA TRIBUNA

Verde:

RIESGO-PAÍS EN MÍNIMO HISTÓRICO

Paraguay logra instalar una señal fuerte de confianza externa. Debe traducirse comunicacionalmente en crédito, inversión, empleo y previsibilidad.

Amarillo:

SALARIO MÍNIMO SIN ACUERDO

El debate entre Gobierno, empresarios y trabajadores puede tensar expectativas sociales. Si no se explica bien, puede instalarse la idea de que el crecimiento no llega al trabajador.

Rojo:

CASO GIUZZIO Y NARCO REGES FURTADO

La llegada de datos del celular del narco puede reactivar una causa de alto impacto político. Es riesgoso porque mezcla justicia, narcotráfico, filtraciones y figuras públicas.

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