Editorial

Asunción precisa más que el ritual de las elecciones periódicas

La capital de la República está en un tiempo que merece una atención especial. Además de comicios democráticos y la designación de un nuevo intendent…

| Por La Tribuna

La capital de la República está en un tiempo que merece una atención especial. Además de comicios democráticos y la designación de un nuevo intendente, precisa de un acuerdo de gobernabilidad (1) y un pacto ciudadano (2). El nuevo jefe comunal va a requerir que su plan de trabajo tenga respaldo de la Junta Municipal (1), y los asuncenos deben saber que la ciudad tiene mugre porque su gente la ensucia (2).

Las experiencias en todo este proceso de libertad demostraron que las elecciones distritales, departamentales y nacionales son insuficientes como rutina. La realidad confirma que las condiciones para una calidad de vida imponen algo más que debe agregarse a los sufragios y a la elección de intendentes, gobernadores y una chapa presidencial.

Ahora que tenemos cerca las municipales, será saludable observar más allá de las votaciones y la designación de las autoridades comunales para ubicar qué más hace falta; un desafío en el cual igualmente está la población como actor militante de la sociedad. El primer valor agregado perentorio es avanzar en la propia razón de ser de los electos (1); y el segundo es en que la ciudadanía se concientice en también hacer que la capital y demás ciudades sean dignas y beneficiosas para una calidad de vida vigorosa (2).

Aunque generó opiniones encontradas, es posible decir que un hecho distinto hasta el presente, a nivel político, fue el “pacto de gobernabilidad” de 1993. Administrar el poder en aquel tiempo se entendió como algo que exigía coincidencias entre protagonistas. Hay que ver, desapasionadamente, si una mejor Asunción pasa o no por una misma visión.

Por encima de las discusiones de aquel momento, actualmente es posible probar que creció el entendimiento que fue crucial para iniciar un proceso institucional y marcar un rumbo financiero. Como ejemplo se pueden citar solo tres de sus ejes: sirvió para que las FF.AA. estén en los cuarteles, garantizó el control electoral (TSJE) y blindó el manejo financiero (BCP).

Bajando aquel pacto al plano distrital, hay que ir construyendo consenso para auxiliar a Asunción. La ciudad tiene un colapso del tráfico y una necesidad crítica de infraestructura de desagüe pluvial/cloacal, solo por mencionar carencias en pleno siglo XXI, cuyas soluciones van a requerir nuevas formas de gestión, en especial en el recupero de la confianza financiera.

Hay hechos que merecen respaldo y continuidad, como la revitalización del casco histórico. Eso de limpiar las plazas y tapar los baches son cuestiones mínimas que deben valorarse, pero resultan parte normal de las administraciones municipales, como también son las otras mencionadas arriba.

Respetando la autonomía de cada partido y a los diferentes candidatos, dejamos en agenda la reflexión sobre la posibilidad de pactos de gobiernos que no solo puedan darse en Asunción. Gobernar es un acto de eficiencia y la receptora del beneficio tiene que ser la gente. Ante dicha afirmación, hay que pensar y avanzar en acuerdos en la gestión municipal inspirados en dar calidad de vida.

Verde:

Tren de cercanías con financiamiento local de Itaipú

Es una noticia de infraestructura con promesa de largo plazo y mirada de desarrollo.

Amarillo:

Más recaudación sin subir impuestos

Es un tema sensible porque suena técnico, pero toca el bolsillo, déficit e informalidad; puede migrar rápido a agenda roja si no convence.

Rojo:

IPS-Atlas y presunto despilfarro de fondos jubilatorios

Es rojo por volumen de dinero, afectación social y derivación judicial/política.

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