Lo afirmamos ayer en este mismo espacio editorial: Javier Vera, popularmente conocido como “Chaqueñito”, no es la imagen y representación de legislador para ninguna República. Corresponde, por los antecedentes que acumuló, la pérdida de investidura en su carácter de senador de la Nación. La renuncia suena, dentro de un ambiente de exigencia, como un acto generoso.
Ya comunicada, la bancada de Honor Colorado se encamina a consumar en hecho la decisión de impulsar la salida del citado personaje del cuerpo parlamentario. Ante la postura firme del sector oficial, Vera hizo conocer vía WhatsApp que renunciaba al cargo.
Ciertamente, la pérdida de investidura queda a manos de sus colegas y la renuncia es una decisión personal. Como sea que concluya el final de Vera en la Cámara Alta, su drama es consecuencia de varias causas. Una de ellas es esa ciudadanía que, la última vez, votó incluso dentro de un sistema de elección que se presumía traería a los mejores en el Parlamento.
Sin asumir juicio de valor, hay que saber que “Chaqueñito” no es producto de la llamada peyorativamente “lista sábana”. Él salió de la lista abierta desbloqueada. En la primera (denominada también fantasma), la confección de los candidatos como posibles parlamentarios es exclusiva de los grupos partidarios. En la otra, parte del poder está en manos de los ciudadanos, que pueden modificar el orden en la nómina de postulantes.
“Chaqueñito”, “Mbururú” y otros actuales de la política criolla obtuvieron votos de manera individual, independientemente del orden original en que fueron inscritos por el partido. En la lista bloqueada, el elector vota por el partido como un todo, no por personas individuales.
Yendo más allá de las posturas encontradas sobre los diferentes sistemas de confección de listas y elección de los legisladores, debe hallarse el blindaje que garantice, primero, mejores ofertas, como igualmente es legítimo elevar el nivel cualitativo de quienes acuden a las urnas para definir a los que tendrán curules en el Congreso.
“Chaqueñito”, “Mbururú” y otros deudos salieron de comicios parlamentarios de 2023 realizados bajo el sistema de listas cerradas, desbloqueadas y con voto preferencial. Ergo, guste o no, hay parcelas de culpa en la gente que sufraga. De hecho, más que votar, hay que saber elegir. De lo contrario, pasa lo que se vive con algunos de los singulares congresistas.
Vera debe dejar el Senado; sobre eso no hay nada que debatir. La materia a observar es igualmente el supremo deber de la ciudadanía en entenderse como factor responsable de las personas que luego se convierten en autoridades, más aún cuando rigen las llamadas listas desbloqueadas.
Semáforo de La Tribuna
Verde:
Mercado de capitales y señales económicas puntuales
Nasdaq/BVA y recuperación de casas de cambio. Si hay más movimiento en el mercado de capitales, más financiamiento o más circulación en segmentos financieros, algunas empresas consiguen aire para invertir, producir, contratar o sostener operaciones.
Amarillo:
DNIT y presión tributaria sobre empresas
Alerta para el sector privado: el Gobierno pide más detalle sobre utilidades y reservas, con críticas de arbitrariedad y temor a mayor presión fiscal.
Rojo:
Atlas – IPS – fondos previsionales
La omisión de intereses, el fracaso del fideicomiso y la posible cadena de responsabilidades sobre plata de asegurados.










