Para probar la coherencia o no de la prensa solo hay que mirar sus archivos. Allí está su verdadero rostro. Sin embargo, últimamente a algunos medios se les puede medir en su credibilidad con mayor facilidad: cuestión nomás de observarlo por el quinquenio político.
Acá en Paraguay tenemos una que aplaudió cinco años de gestión gubernamental y en estos tres años de administración de otro gobernante no encuentra nada en positivo. Es decir, por la cercanía de esa radical contradicción no es necesario urgar en una inspección exhaustiva de muchos años de archivo.
Por su proximidad en el tiempo (ocho años en total), más bien pasa por levantar un poco la cabeza y observar cómo hace poco era un medio oficialista y actualmente (luego de apostar a su mismo bando y al perder en las elecciones en que entregó hasta sus finanzas) pretende jugar de acérrimo opositor.
La dirección de prensa, ciertamente, no es infalible. Puede presentar contradicciones por diversas razones. Sin embargo, cuando está en la memoria que en un lapso de cinco años se hacía propaganda diaria al inquilino del Palacio de Gobierno y luego en los tres años siguientes no te gusta ni el zapato del presidente, entonces no podés ilusionarte que generás confianza.
Claro que la información y la propia noticia es una construcción sujeta a cambios y actualizaciones conforme se descubren nuevos datos. Pero eso es diferente con el contraste de ser operador del gobierno que se fue y ese intento de rechifla al actual gobernante. Eso no es íntegro, es inmolarse -por torpeza, fanatismo y miopía- ante tus propios seguidores.
Es una necedad en la era de la comunicación y la tecnología querer subestimar el sentido común de la gente bien informada. Más aún que hay un porcentaje de la opinión pública que no solo lee, sino que analiza a los medios. Este grupo tiene discernimiento y, por ende, define los aplausos de hasta hace poco con el encono de ahora.
Es más, esos lectores con entendimiento distinguen hasta cuando la ira periodística es por el quebranto porque algún cónyuge tiene un lunes 23 (como mañana) una audiencia ante la Justicia y en menos de 20 días más tiene otra cita judicial para la imposición de medidas. Sería el caso de Miguel Ángel “Miki” Zaldívar, presidente del banco Atlas, esposo de Natalia Zuccolillo, directora del medio colega Abc Color.
Ese visible desacierto editorial, que hasta podría ser por desesperación, en la que se modifica la opinión según la coyuntura hace que se pierda respeto. Si el desaire ya es de tus propios amigos, entonces no sigas con los desaforados y cíclicos vítores y gritos.
La Tribuna, fiel a su historia, apuesta a la institucionalidad. Por eso, mantiene el principio que quienes ganen las elecciones municipales o generales, sean quienes sean, tendrán el mismo trato editorial tradicional. Eso significa valorar toda gestión que beneficia a la mayoría y con crítica constructiva intentar influir por las correcciones para favorecer al pueblo paraguayo.
El viraje de 360 grados en la línea editorial es más que un error. Pues la prensa no debe ser ni oficialista ni opositora. Ella debe ser moderada y, en el ideal, ser celosa de la institucionalidad. Esa burda transformación de ovación a cólera selectiva, según tus intereses con el clima político, percibe la gente, que al final, termina burlándose del periodismo.
Verde: Récord de remesas familiares
Más de USD 1.350 millones en remesas en el 2025, 34% más, equivalentes al 2,8% del PIB.
Amarillo: Electoralismo adelantado
El electoralismo vacío desvía prioridades y puede poner en riesgo las fortalezas del país. No es una crisis inmediata, pero sí alerta política e institucional.
Rojo:
Falta de kits escolares en Itauguá
Padres, abuelos y alumnos reclaman útiles que no llegaron, con más de 1.400 kits faltantes en una escuela. El MEC debe dar una respuesta.


