Editorial

La opinión objetiva sobre Hambre Cero exige ponerse en el zapato del que necesita

Empleo formal (1), producción agrícola (2), mejor alimentación (3) y ahorro familiar (4). No son cuatro promesas electorales; son algunos de los punt…

| Por La Tribuna
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Empleo formal (1), producción agrícola (2), mejor alimentación (3) y ahorro familiar (4). No son cuatro promesas electorales; son algunos de los puntos unidos en una sola acción, cuya observación serena hará ver el valor agregado que hay detrás del plan Hambre Cero en las escuelas. Eso sí, para mayor objetividad será necesario ponerse en el zapato de quienes más necesitan en la sociedad.

Hambre Cero genera aproximadamente 40.000 puestos de trabajo directos e indirectos, formalizando miles de empleos. Mantiene, en mayoría, la contratación de mujeres. Reactiva la economía local al incorporar como proveedor a las mipymes y a los pequeños productores, garantizando estabilidad laboral durante el calendario escolar (1).

Hambre Cero está logrando impulsar la producción agrícola local. Eso debido a que obliga a la adquisición, en preferencia, de un porcentaje de insumos de la agricultura familiar y otra tanta cantidad de mipymes, inyectando millones a ambos sectores de forma diaria y constante (2).

Hambre Cero mejora la nutrición infantil con menús cíclicos en la cocción de alimentos. Logra recuperar, de nuevo, el hábito del consumo de verduras y frutas como complementos nutricionales. Está consiguiendo, igualmente, sumar la permanencia en los centros educativos y fomentar costumbres saludables en la alimentación (3).

Hambre Cero oxigena la economía familiar. Deja un ahorro mensual estimado de 350.000 guaraníes por estudiante. Para familias con dos hijos, el ahorro se duplica a 700.000 guaraníes, alcanzando un impacto anual significativo al proveer desayuno, almuerzo y merienda escolar. La suma, en su desarrollo en cadena, alivia el bolsillo dentro del hogar paraguayo (4).

En total, alcanza a 1.050.000 alumnos en 17 departamentos y 263 distritos. Por encima de los discursos políticos, tiene el objetivo de la universalización del almuerzo, aumentar la retención escolar y reducir la pobreza estructural. Para dimensionar cómo lo está haciendo será bueno volver a leer los enumerados resumidos que están en los párrafos anteriores: empleo formal (1), producción agrícola (2), mejor alimentación (3) y ahorro familiar (4).

La Tribuna lleva 100 años observando a la sociedad. Sabe que en tiempos electorales los contenidos políticos parciales resuenan en la prensa, que complican el análisis objetivo sobre los temas que son agenda nacional. Las críticas deben ser alentadas y respetadas, pero en el caso de Hambre Cero deben ser para construirla mejor, no para destruirla.

La opinión más considerada, en su valor y por su integridad, debe ser la que nace de los propios protagonistas que reciben la ayuda. ¡¡¡Escuchémoslos!!! Ellos, en 95%, reconocen el impacto potencial en la nutrición y la retención escolar. A ambos debe añadirse el hecho de la fuente laboral para miles de desocupados y la consecuencia en el consumo agrícola nacional, que incluye a las mipymes.

Conclusión: Hambre Cero, con cuidado, correcciones y en su perennidad en el tiempo, garantiza la nutrición digna. Una política de Estado con base en la obsesión de que todo niño tenga seguridad alimentaria encamina el futuro con equidad, impulsando la salud y el desarrollo nacional. A veces, o siempre, para opinar es justo ponerse en el zapato del otro.

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