Editorial

Nueva doctrina de seguridad busca blindar la libertad y la democracia

Hay sectores, incluida la prensa, que aún no asumen que el combate contra los carteles dejó de ser policial o judicial. Todavía no dimensionan que el…

| Por La Tribuna

Hay sectores, incluida la prensa, que aún no asumen que el combate contra los carteles dejó de ser policial o judicial. Todavía no dimensionan que el hemisferio inició una nueva doctrina de protección y que está en curso una acción geopolítica, estratégica y militar. Hay, en cierto modo, una nueva doctrina de seguridad.

Resulta preponderante la comprensión integral en el sentido de que el sistema de oposición y confrontación contra el crimen transnacional sufrió modificaciones. Es así desde el minuto en que los gobiernos aliados aprobaron el principio que fija que todo crimen debe ser perseguido, y los que ultrajan fronteras serán, de ser posible, tal como conlleva su significado, aniquilados.

En palabras directas, Shield of the Americas (Escudo de las Américas), de la mano de Donald Trump, 16 jefes de Estado de Latinoamérica firmaron la proclama de que los carteles criminales, y hasta las organizaciones terroristas que se mueven

en las Américas, deberán ser demolidos. ¡Así como suena!

El modo de persecución a los delincuentes internacionales está en marcha y en la convicción de su creación es que no tendrá retroceso. La observación instalada en la agenda es que los traficantes de delitos constituyen estructuras que controlan territorios, vulneran sistemas políticos y judiciales, financian violencia y actúan como sectores armados irregulares contra el Estado de derecho.

Se podría decir que la Casa Blanca es el puesto de comando de una alianza de 17 países, en la que se encuentra Paraguay. Quienes buscan desconocer eso, o, en el peor de los casos, están contra el proyecto en comienzo de ejecución, se podrá interpretar que son como aliados de los marginales. El mensaje que salió de Washington hace días es crudo: se considera que los carteles son amenazas ascendentes para la civilización occidental.

Veamos —a grandes rasgos— cómo se encamina el nuevo tablero continental. En primer lugar está la militarización de la lucha contra el crimen organizado. Lo segundo es que se darán operaciones conjuntas en el hemisferio, ya que se contará con entrenamiento a los miembros de las Fuerzas Públicas, a otras instituciones, incluso a líderes de opinión.

En adelante se irán dando bloqueos financieros a nivel regional y luego global a las redes criminales. Incluso está en el quehacer la contención de influencias extranjeras hostiles en la región. Es bueno entender que el trayecto tiene un rumbo marcado y la conciencia jurada es que lo diseñado se irá ejecutando, obvio, gradualmente.

En síntesis, de forma abreviada para el buen entendedor, Estados Unidos formalizó la transformación de las reglas del juego en el continente para frenar el auge de la violencia en sus facetas más miserables y criminales. Para ello, se combinarán -entre otros detalles- capacitación, investigación y utilización de tecnología de vanguardia; todo con el objetivo de blindar a quienes quieren vivir en libertad y en sociedades democráticas.

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