Editorial

El crimen sin fronteras amerita severa reacción y acción global

Escudo de las Américas (Shield of the Americas) ya es realidad como propuesta de lucha contra el crimen transnacional. Desde ahora será analizada y d…

| Por La Tribuna
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Escudo de las Américas (Shield of the Americas) ya es realidad como propuesta de lucha contra el crimen transnacional. Desde ahora será analizada y definida como retórica o de acciones concretas. La carga de responsabilidad está en los países que la integran. Sabiendo que Estados Unidos lidera el tema es posible visualizar su efectividad en los hechos.

La iniciativa de blindaje regional tiene como meta consolidar la coalición entre países de América Latina y combatir la delincuencia representada por carteles, narcotráfico y hasta la migración ilegal (agregamos terrorismo). Nació, fue justa y necesaria, ante el peligro creciente que son para la seguridad, la economía y la estabilidad democrática los flagelos mencionados.

Corresponde a la sociedad dimensionar la necesidad de su éxito. Debe asumirse que el tráfico de drogas, la trata de personas y el ciberdelito no son estáticos; evolucionan más rápido que las intenciones de los gobiernos. Es recomendable, por eso, mantener y monitorear el peligro también en la agenda de los medios de prensa. Será una forma de colaborar para que las instituciones no se relajen.

La agilidad de la cooperación tiene que consustanciarse de manera programática y periódica, pues los flagelos, al no respetar fronteras, hacen que ningún país pueda resolverlos solo. Es más, hay que actualizar tratados de extradición, intercambio de inteligencia y armonizar las leyes para que el crimen organizado entienda que la lucha va en serio.

Debe tenerse por seguro que los grupos mafiosos ya saben lo que conlleva la creación y vigencia del Escudo de las Américas. Eso significa que harán sus ajustes operativos criminales. De hecho, definitivamente, no se van a quedar con los brazos cruzados: categóricamente harán de todo, y más, para mantener sus negocios ilícitos.

Igualmente, habrá una opinión pública que observará el desarrollo de la sinergia entre las naciones. Ante ello, será fundamental mostrar resultados (incautaciones, desarticulación de bandas, baja en la violencia). La credibilidad pasa por la sociedad que crea que está protegida, de lo contrario, se volverá cínica, indiferente, percibiendo el discurso como una excusa de los gobiernos para justificar la falta de seguridad.

Paraguay está rodeado de naciones (Brasil y Argentina por citar los más cercanos) que están obligadas a cumplir su parte en el combate contra los forajidos. Somos un país de tránsito y en porcentaje alto, hay que decirlo, los delincuentes mayores son foráneos. Se precisa de la colaboración efectiva, seria y constante, ya que solos será imposible frenar el mal.

La capacitación de las Fuerzas de Públicas y de los órganos de Inteligencia no debe hacerse esperar. La actualización en las tácticas para responder al peligro social es crucial. La asunción de Paraguay como actor es importante, pero reiteramos, precisa de la sinergia regional fiable y severa.

Escudo de las Américas tiene que ser el espacio de intercambio de inteligencia y coordinación operativa contra las redes criminales que afectan la estabilidad institucional de la región, puesto que únicamente con acciones conjuntas habrá resultados convincentes contra la delincuencia, que más que continental ya es global, y que se constituye en una bomba de tiempo para todas las democracias.

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