Evangelización entre obispos, pastores y la era de algoritmos

La Conferencia Episcopal Paraguaya (CEP) se reúne en la semana. Un punto que no se puede ignorar es que la sobreinformación y la polarización, en la …

| Por La Tribuna
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La Conferencia Episcopal Paraguaya (CEP) se reúne en la semana. Un punto que no se puede ignorar es que la sobreinformación y la polarización, en la era de la tecnología y la comunicación, desafía la labor pastoral. Debe decirse, por la justa extensión, que afecta a todos quienes están en la tarea de evangelizar, sea de la tendencia religiosa que sea.

Ponemos el punto citado en agenda porque parece complicado, o al menos será difícil instalar líneas de reflexión, caridad y de fe con una hora semanal de misas, oraciones o rezos, o de más horas si quieren. Ese estilo parece poco, por no decir nada, ante la masificación de los mensajes que llegan al minuto y, muchas veces, en absoluto contraste.

Definitivamente, lo que algunos llaman el momento de la tecnología y la comunicación también pone a prueba la manera que tiene que darse ese objetivo de mejor vínculo con los distintos feligreses. Los obispos, pastores y demás deben asumir que la desconexión entre posibles narrativas dirigidas y sus mensajes de salvación afectan a sus instituciones, de diversas formas.

Más que tomar como advertencia a quienes se dedican a la evangelización, es una constante ese flujo incontrolable de información. Tampoco puede considerarse como una simple llamada de atención, pues en su formato especial las redes sociales pueden fragmentar el hábito tradicional de toda autoridad que habla del alma y de la espiritualidad.

Les guste o no, católicos y evangélicos deben saber que ahora compiten, si cabe la expresión, con algoritmos que priorizan el contenido emocional o controversial sobre lo doctrinal o espiritual. Es un punto que los líderes deben analizar y, por la función que tienen, están obligados a ubicar la respuesta que corresponde para la actualidad.

Siempre hubo noticias negativas dirigidas o puramente seculares, pero en esta coyuntura la persona vive casi absorbida por las repeticiones al segundo del reloj y que ponen en una encrucijada toda actitud relativa a la fe. Es posible que muchos creyentes estén abrumados por la realidad global, que exige entonces alguna atención, o reacción positiva, de sus referentes bíblicos.

La Conferencia Episcopal no puede aplicar la política del avestruz. Tampoco creemos que lo haga. La referencia a ella es porque esta semana que delibera es buena ocasión para escudriñar sobre el tema. Del mismo modo, es algo que afecta a otros pastores que hablan de cristianismo; en fin, toca a todos los líderes que proclaman el amor y la misericordia de Dios.

Ojalá los principales responsables puedan saber medir el impacto de los algoritmos en la evangelización. O si ya existe o no, por ende, alguna posible desventaja en esta sociedad global. Un aislamiento o una separación del mundo actual no suena saludable. Más bien, ya hoy, se puede presumir que existe riesgo latente sobre la convicción en la creencia de los fieles.

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