Dos facetas tangibles hay detrás de la 5G. En una está lo institucional y la otra tiene que ver con la referencia internacional. En la primera está la referida adjudicación, en que la Contraloría reconoce la facultad de Conatel. En la segunda se halla la posición de los Estados Unidos en acompañar el derecho de Paraguay, como República, de proteger la seguridad de los datos. En este último punto se concentra nuestro editorial de la fecha.
Comenzamos recordando que Paraguay y Estados Unidos emitieron comunicados y firmaron acuerdos para fortalecer la cooperación en ciberseguridad y defensa digital. Eso fue dándose por la información de primera mano que tenía la poderosa nación del Norte, y se profundizó cuando fueron hackeadas cuentas de instituciones públicas nacionales.
En este mismo mes de febrero (que finaliza hoy) se dio la declaración de intención entre el canciller Rubén Ramírez y el subsecretario adjunto de Guerra de EE.UU., Joseph Humire, cuando firmaron -en el mismo Pentágono- un documento para reforzar el vínculo de seguridad y defensa entre ambas naciones, basado en el compromiso compartido con la paz y la soberanía regional.
Otro entendimiento, en el mismo sentido, se generó en diciembre del año 2025. Esa vez se suscribió un acuerdo de cooperación militar y de seguridad que incluye el intercambio de inteligencia y de entrenamiento militar. Aunque en el contenido se habla de combatir el crimen organizado transnacional y el terrorismo, ambos delitos tienen sus bases en el manejo y recolección de datos.
También a finales del 2025, funcionarios de EE.UU., incluido el presidente de la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC), Brendan Thomas Carr, felicitaron a Paraguay por avanzar en la implementación de redes 5G seguras. Valoraron la adopción de tecnologías confiables, promoviendo una infraestructura libre de riesgos y apoyando la independencia digital del país.
En esas congratulaciones se reconoció al presidente Santiago Peña y al ministro Gustavo Villate por los avances hacia redes 5G seguras y resilientes. Es más, hubo apoyo a proveedores confiables y la misma Embajada de EE.UU. en Paraguay (a través de Robert Alter) expresó su respaldo al uso de vendedores confiables en la licitación del espectro 5G.
Como si todo fuera poco, el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, reiteró que el uso de equipos de empresas como Huawei representa un riesgo para la seguridad de las redes. Advirtió que los países que incluyan a estos proveedores en cualquier parte de su infraestructura 5G podrían enfrentar la reevaluación de la cooperación en el intercambio de inteligencia con Estados Unidos.
Como podrá notarse, existe una política asumida de manera institucional en el país (vía Contraloría y Conatel) con adhesión internacional por la soberanía digital. En lo interno, existe la valoración a Paraguay por operar procesos sólidos para blindar su infraestructura frente a riesgos externos. En tanto, Estados Unidos, con la cooperación digital con este país sudamericano, ayuda a la implementación de redes de quinta generación con el objetivo de la seguridad nacional y global.
Conclusión: el conducto sobre la 5G en el país se desarrolla dentro de un marco administrativo institucional y tiene el acompañamiento internacional. Toda la batahola mediática que circula por los costados, así como suenan, son silbidos interesados que van por las ramas tratando de producir confusión por cierto enojo de negocio que fue dándose por el camino, o por algún que otro compromiso que fue asumido sin la debida información.


