Editorial

Sin candidatos en CDE y Asunción, qué harán los liberales en el 2028

En una sociedad global abierta, donde la ideología liberal cada vez gana más espacio, a los liberales en Paraguay les cuesta encontrar candidatos pro…

| Por La Tribuna

En una sociedad global abierta, donde la ideología liberal cada vez gana más espacio, a los liberales en Paraguay les cuesta encontrar candidatos propios. Los últimos casos, en Ciudad del Este y ahora en Asunción, en que no encontraron entre ellos la figura para la Intendencia, les debe obligar a reflexionar sobre qué está pasando.

Por ser la primera fuerza opositora, la carga de presión recae en la dirigencia del Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA). La intención en la requisitoria tiene el ánimo de ubicar el debate y, por sobre todo, por el mayor aporte que deben hacer como organización política.

El liberalismo, en sus diferentes facetas, tiene vínculo con la historia nacional, y es un pensamiento que actualmente tiene una visibilidad sólida a nivel mundial. Colocar en agenda el análisis sobre su esencia ayudará a fortalecer su contenido, que es necesario para apuntalar la democracia institucional en la nación guaraní.

En la actualidad hay una combinación de crisis interna, problemas financieros, escasos liderazgos lúcidos con la ideología liberal y una estructura que tiene dificultad de alternancia en el poder. Recordemos que el cambio en el gobierno central luego del 89 se hizo sobre Fernando Lugo, que llegó por el Partido Demócrata Cristiano (PDC), claro, usando la base liberal.

Las divisiones entre sus facciones internas deben tomarse como normales en democracia, lo que puede resultar dañino es cuando eso afecta la unidad en las elecciones. La falta del dirigente que los aglutine como liberales en procesos electorales, mayormente, dispersa sus votos y hace que haya una incapacidad de presentar un frente unido como opción de poder.

Recientemente, el partido lidió con disputas por la presidencia del Directorio, llegando a tener tribunales electorales paralelos. Es un punto duro para asumirlo, pero debe decirse, la administración de los recursos públicos destinados al partido también es objeto de críticas y denuncias de mala gestión. Tal situación limita su capacidad operativa para campañas nacionales y la organización de sus bases en toda la República.

En medio de lo relatado, que los afiliados liberales podrán aceptar o no, lo real es que en el devenir, de no haber correcciones, hay riesgo de la pérdida de identidad. Eso será ir contra una corriente internacional, en que las ideas liberales están inalterables, en algunos casos, y hasta en crecimiento, en otros.

Es posible que el retorno a eso de priorizar lo que realmente interesa a la ciudadanía pueda ser un paso para recuperar el andar liberal. Igualmente es posible que ayude la visión más a largo plazo que conecte con el electorado joven. Es difícil entender cómo en una tendencia moderna, el liberalismo en Paraguay no tenga candidatos municipales en ciudades con caudal electoral, como son los citados, CDE y Asunción.

Dejando un lado, por un momento, su crisis interna, se puede tomar como un acto generoso eso de acompañar a otros candidatos, pero igualmente pone en peligro esa calificación de segunda fuerza política. Si, repetidamente, no consensuan y acompañan a su propio correligionario candidato, hasta se puede presumir que hay baja autoestima para afirmar que son liberales.

La respuesta la tienen los que son afines a dicha doctrina, quienes más que discutir para la prensa se deben convocar en asamblea para definir su mayor utilidad para la sociedad. Al menos, si esquivan la reafirmación del pensamiento liberal, pueden hallar motivos en un punto cercano: de qué harán en las próximas elecciones presidenciales del 2028.

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