Por: Rubén Fadlala
“El Poder Ejecutivo busca impulsar por este medio las acciones que contribuyan al incremento de los productos exportables, de bienes y servicios, así como la canalización hacia nuestro país de inversiones, capitales, tecnología y recursos humanos calificados que contribuyan al desarrollo del país”.
Con este mensaje, se envía el proyecto de ley de Zona Franca al Parlamento, por el entonces presidente J. C. Wasmosy y el ministro del MIC, Ubaldo Scavone, en junio del año 1994.
La Ley 523-95 de Zona Franca fue sancionada el 13 de diciembre de 1994. Fue promulgada en abril del 1995, pero recién en el año 2002 aparece la primera iniciativa de Zona Franca con la empresa concesionada Global del Paraguay, con un área de más de 40 hectáreas en el Alto Paraná, obviamente cercano a la frontera con ese gran mercado que es Brasil.
La ley de Maquila de exportación del Paraguay es la Nº 1064 del año 1997, enviada también por la misma administración. Fue reglamentada por el decreto 9585 de julio del año 2000, siendo Farmacéutica Paraguaya S.A. una de las primeras en acogerse a este régimen.
El objetivo de crear estos incentivos, tan peculiares en nuestro país, fue lograr atraer la inversión en los diferentes campos empresariales en la búsqueda de resultados económicos, pero principalmente, fuentes de empleos. Oportunidad a los ciudadanos de conseguir un trabajo digno.
Sintetizando, el Estado invita a las inversiones que se instalen en nuestro país acogiéndose a la ley de Zona Franca o de Maquila, que permiten ingresar sus materias primas, sus maquinarias y/o sus mercancías sin el pago de ningún tributo nacional, municipal ni departamental. Todos estos son sustituidos, solo por un canon de 0,5% en el caso de Zona Franca y de 1% si se trata de Maquila, la facturación exportable. Dispone de libertad total sobre las ganancias, pudiendo así los inversores enviar a su matriz dividendos y rentas sin ningún obstáculo ni costo. Todas estas excepciones, en la búsqueda de atraer capitales que inviertan en el país, para mejorar y aumentar la demanda laboral.
Suponemos que, por desconfianza, desconocimiento y por la escasa o mala publicidad internacional, ha demorado varios años en concretarse las primeras inversiones.
Veamos cuáles han sido los resultados de ese objetivo tan necesario en nuestro país, el de conseguir dar TRABAJO a nuestros compatriotas gracias a las Zonas Francas y las Maquilas.
Revisando las estadísticas, encontramos que a diciembre del 2024, 3.800 personas trabajan en las dos Zonas Francas en funcionamiento, a las que hay que sumar 2.500 ocupaciones entre proveedores, tercerizados y logística. Tenemos entonces, en forma directa, 6.300 ciudadanos afectados por Zonas Francas. Esto incide, en forma indirecta, en más de 25.200 familiares.
En maquila: Tenemos 339 unidades con 35.357 trabajadores y más de 19.600 entre tercerizados, proveedores y logística, que sumados dan cerca de 55.000 personas ocupadas por el sistema de maquila en forma directa. Estos, a su vez, influencian a más de 220.000, en el ámbito familiar.
Si sumamos ambos regímenes, tenemos 61.300 personas trabajando en forma directa que colaboran, como mínimo, con 245.000 componentes de hogares.
Es decir, el Estado, renunciando a distintos tributos para facilitar el ingreso de la inversión, generó fuentes de trabajo, que mejoraron la calidad de vida de más de 245.200 personas que han pasado a satisfacer sus necesidades básicas vitales.
Gran parte de los que lograron un puesto de trabajo, con capacitación incluida, de hecho pasaron a ser inamovibles con dicha capacitación y por la misma causa tienen un salario mayor que el mínimo obligatorio. Estos consumen y contribuyen en forma directa e indirecta con la recaudación del IVA. Cálculos estimados aseguran que la contribución de estos 61.300 involucrados en estos regímenes de incentivo a la inversión, solo por IVA, anualmente, sería de 18.360.000.000 de guaraníes. No contamos con cifras de las otras obligaciones tributarias que conllevan las necesidades y el consumo de esta mano de obra generada por estos incentivos.
En el año 2025, 88.520.000.000 de guaraníes fue el pago de los usuarios por cánones por facturación final de exportación.
Se evidencia que parte de lo excepcionado tributariamente, como incentivo, se recupera en forma indirecta a través de estos impuestos que los trabajadores pagan indirectamente con el mayor consumo y de los cánones resultantes de las facturaciones de los usuarios de estos sistemas.
Se percibe que esta demanda de mano de obra irá aumentando por la utilización de estos incentivos a la inversión, en la medida en que se siga facilitando su utilización y, sobre todo, si se sigue administrando como política de Estado, manteniendo y respetando las reglas de juego.
Y notamos que el momento es oportuno para incentivar aún más la inversión, dadas las circunstancias económicas de la región, que, por ende, redundará en la demanda laboral.
En mi opinión, se ha logrado el objetivo de mejorar la calidad de vida de una parte de la población con la creación de estas fuentes de recursos humanos calificados, con los incentivos a la inversión previstos en la ley de zona franca y la ley de maquila.
Rubén Fadlala (*)Exvicepresidente de la U.I.P (1.989-1.990), Comisionado estudio de ingreso al Mercosur; Exviceministro de Industria (1990-1993). Negociador económico ante el Mercosur; Exviceministro de Integración (1993), coordinador de negociadores ante el Mercosur; Exdirector General de Aduanas (1.994-1998) Puesta en marcha del Mercosur (1995) Inicio del Sistema Sofía en la D.G.A. (1997)


