En plena cosecha de soja, productores agrícolas manifestaron su preocupación por los descuentos aplicados al precio del grano y reclamaron mayor claridad en la formación del valor final. Señalan que, pese a la recuperación de las cotizaciones externas, el ingreso efectivo en el mercado local se ve reducido.
El sector sojero volvió a expresar inquietudes en torno a la comercialización de la oleaginosa, principal rubro agrícola del país. Representantes de la Coordinadora Agrícola del Paraguay (CAP) denunciaron una falta de transparencia en la aplicación del denominado “premio”, un descuento que se realiza sobre el precio internacional de referencia y que, según sostienen, se incrementa en momentos clave de la zafra.
De acuerdo con los productores, mientras la soja muestra señales de recuperación en los mercados internacionales, particularmente en la Bolsa de Chicago, el precio que finalmente reciben en el país no refleja esa mejora. Esta situación genera incertidumbre en un período crítico del ciclo productivo, cuando los agricultores deben cumplir compromisos financieros, logísticos y operativos vinculados a la cosecha.
Desde el sector advierten que los mayores descuentos terminan afectando la rentabilidad del productor, que ya enfrenta elevados costos de producción. Insumos, financiamiento, transporte y logística conforman una estructura de gastos que deja márgenes cada vez más ajustados, especialmente para pequeños y medianos agricultores.
En ese contexto, la falta de previsibilidad en el precio final dificulta la planificación y eleva el riesgo económico. Para los productores, el problema no se limita al nivel del descuento aplicado, sino a la ausencia de información clara sobre los criterios utilizados para su determinación.
El cuestionamiento a la formación de precios no es nuevo en el sector agrícola, pero cobra mayor relevancia durante la zafra, cuando el volumen de comercialización aumenta y el productor depende de condiciones claras para la entrega de su producción.
La CAP sostiene que una mayor transparencia contribuiría a fortalecer la confianza entre los distintos eslabones de la cadena, que incluye a productores, acopiadores, cooperativas, industrias y exportadores. En ese sentido, consideran necesario avanzar hacia reglas más explícitas que permitan comprender cómo se construye el precio final del grano.
La soja es uno de los principales motores de la economía paraguaya. Además de ser el rubro agrícola más importante en términos de superficie y volumen, constituye una fuente clave de generación de divisas y dinamiza la actividad en amplias regiones del interior del país.
Cualquier distorsión en su comercialización tiene impacto no solo en el productor, sino también en el conjunto de la cadena agroexportadora y en la economía nacional. Por ello, el debate sobre la transparencia en la formación de precios adquiere una dimensión que trasciende al sector primario.
Los productores señalaron que la falta de reglas claras podría afectar las decisiones de inversión y la disposición a asumir compromisos futuros, en un contexto de alta volatilidad internacional. En ese marco, insistieron en la necesidad de fortalecer los canales de diálogo y de contar con información accesible y verificable.
Mientras avanza la cosecha, el sector aguarda señales que permitan restituir la previsibilidad y asegurar condiciones de comercialización acordes al peso estratégico de la soja para el país.


