Economia

Tras años de sequía la producción de soja, se notan mejoras en fincas de San Pedro

Luego de varios años marcados por el impacto del estrés hídrico, pequeños productores del departamento de San Pedro comienzan a observar señales de r…

| Por La Tribuna-
Productores de San Pedro destacan la mejora en el estado de la soja tras varios años de sequía, en el marco de la campaña agrícola 2025/2026.

Luego de varios años marcados por el impacto del estrés hídrico, pequeños productores del departamento de San Pedro comienzan a observar señales de recuperación en la actual campaña sojera 2025/2026. Si bien el inicio del ciclo estuvo condicionado por la escasez de agua y temperaturas atípicas, el estado actual de los cultivos permite renovar expectativas en una región donde la agricultura familiar cumple un rol central.

Las primeras etapas de la campaña no estuvieron exentas de dificultades. La falta de lluvias y la llegada de frentes fríos durante los meses iniciales ralentizaron el desarrollo de los cultivos, generando incertidumbre en las chacras. Con el avance del ciclo, sin embargo, las condiciones climáticas comenzaron a estabilizarse y los productores reportan hoy un mejor comportamiento de la soja en campo.

Rafael Brítez Moreira, productor de la zona, explicó que las precipitaciones recientes resultaron determinantes para la evolución del cultivo. Según indicó, las parcelas sembradas hace aproximadamente tres meses presentan un desarrollo adecuado y las proyecciones para el cierre de la campaña son alentadoras, en contraste con los últimos años afectados por la sequía.

El productor recordó que, tras cuatro ciclos consecutivos con bajos rendimientos, la diversificación productiva fue una herramienta clave para sostener la economía familiar. En ese contexto, mencionó los resultados obtenidos con la chía, un cultivo que le permitió rotar con la soja, cumplir compromisos financieros y reinvertir en infraestructura e insumos. Actualmente dispone de seis hectáreas de soja y una de maíz, y ya planifica la siembra de chía para la próxima campaña de invierno.

Brítez señaló además que, desde hace varios años, las comunidades de la zona vienen apostando a la tecnificación, la mecanización y la incorporación de buenas prácticas agrícolas. Estas estrategias, si bien no eliminan la dependencia de los factores climáticos, contribuyeron a mejorar la eficiencia productiva y a reducir riesgos en un contexto de creciente variabilidad ambiental.

“El clima sigue siendo un factor determinante para la producción”, advirtió el productor, al tiempo de destacar la necesidad de continuar invirtiendo en manejo agronómico y tecnología para mitigar los impactos de eventos extremos.

Desde Colonia Barbero, don Óscar Duarte también expresó optimismo respecto a la actual campaña. Según comentó, las plantas presentan una buena cantidad de vainas y granos, lo que genera expectativas de mejores rendimientos. Con cinco hectáreas sembradas, espera obtener un ingreso significativo que permita fortalecer su unidad productiva.

Además de la soja, Duarte trabaja con sorgo destinado a la alimentación animal y con maíz, tanto para autoconsumo como para la comercialización y la elaboración de balanceados. Esta combinación de rubros le permite diversificar ingresos y reducir la exposición a los vaivenes de un solo cultivo, una estrategia cada vez más adoptada por pequeños productores del norte del país.

A nivel regional, la mejora en el estado de los cultivos comienza a reflejarse en numerosas chacras, donde las familias campesinas observan con mayor optimismo el resultado del esfuerzo cotidiano. La modernización de los sistemas productivos y la diversificación aparecen como pilares para sostener la actividad agrícola.

No obstante, aún persisten desafíos. En las áreas donde la cosecha ya se inició, todavía no se pueden evaluar resultados concretos debido a los retrasos provocados por las condiciones climáticas registradas en el norte. A esto se suma la limitada disponibilidad de financiamiento y de equipos, factores que en los últimos años incidieron en una menor superficie sembrada.

Pese a estas limitaciones, el panorama actual permite hablar de una campaña con mejores perspectivas que las anteriores. Para los pequeños productores de San Pedro, la soja vuelve a mostrar signos de recuperación y se posiciona nuevamente como un cultivo clave para la estabilidad económica del sector rural.

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