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Tomate todo el año: el plan del MAG que logró producir en pleno verano

La producción de tomate en Paraguay atraviesa un punto de quiebre. En pleno enero y febrero, meses tradicionalmente descartados para el cultivo por l…

| Por La Tribuna
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Productores beneficiados por el Plan Nacional de Producción de Tomate 2025 durante la cosecha de verano.

La producción de tomate en Paraguay atraviesa un punto de quiebre. En pleno enero y febrero, meses tradicionalmente descartados para el cultivo por las altas temperaturas, el país logró sostener el abastecimiento del mercado interno con producción nacional. El resultado es fruto del Plan Nacional de Producción de Tomate 2025, impulsado por el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), que permitió romper un paradigma histórico y reducir la dependencia de la importación.

Durante décadas, el verano fue sinónimo de escasez y apertura automática de permisos para el ingreso de tomate extranjero. Según explicó Édgar Frutos, técnico a cargo del proyecto Tomate Todo el Año del MAG, esa limitación respondió más a barreras estructurales y técnicas que a una imposibilidad real. “No se producía tomate en verano por miedo, desconocimiento o falta de decisión para enfrentar el problema de fondo”, afirmó.

Entre los principales condicionantes se encontraban las temperaturas extremas —que pueden superar los 45 grados—, los fotoperíodos prolongados, la degradación de los suelos, el uso de variedades tradicionales poco adaptadas y un manejo agronómico insuficiente para inducir resistencia al estrés ambiental. El plan nacional abordó estas debilidades con un enfoque integral.

La estrategia incluyó la incorporación de híbridos adaptados al clima local, un manejo nutricional más preciso, el uso de inductores fisiológicos y una capacitación intensiva a los productores. “Se trabajó para mejorar el comportamiento de la planta frente al calor, las plagas y el estrés, y eso se refleja directamente en el rendimiento”, señaló Frutos.

Los resultados son contundentes. El rendimiento promedio nacional alcanzó los 3,9 kilos por planta, superando la meta inicial de entre 2,5 y 3,5 kilos. En parcelas con manejo óptimo se registraron picos de hasta 8 kilos por planta. La producción total acumulada asciende a 3.762.000 kilos de tomate, con ingresos generados por más de 26.334 millones de guaraníes. El 95% de las unidades productivas alcanzaron los objetivos, con Caaguazú y Amambay entre los departamentos destacados.

El ciclo productivo se completó en aproximadamente 90 días y actualmente el plan se encuentra en una etapa temprana de cosecha, con una proyección de aumento sostenido del volumen. “A partir de finales de enero y entrando a marzo vamos a tener la zafra más fuerte, con alrededor de 1.200.000 kilos mensuales”, indicó el técnico.

Este volumen permitió sostener el abastecimiento del mercado interno y, hasta el momento, evitar la habilitación de permisos de importación. “La producción nacional está siendo estable, por eso no se están liberando permisos”, explicó Frutos, quien advirtió que una apertura sin control afectaría directamente la rentabilidad del productor local.

En términos de precios, el tomate se comercializa en finca entre 7.000 y 7.500 guaraníes por kilo, un valor considerado mínimo para garantizar rentabilidad. En el mercado mayorista, la caja de 20 kilos se ubica entre 190.000 y 200.000 guaraníes. “Con ese precio, el productor cubre sus costos, sostiene a su familia y puede seguir produciendo”, afirmó.

Actualmente, el plan involucra a 1.232 productores y tiene capacidad para llegar a 2.000, con una entrega máxima de 4,5 millones de semillas por zafra. Ese techo fue definido para evitar la sobreoferta y la caída de precios. “Nuestro mercado tiene un límite; si lo superamos, el precio cae y el productor vuelve a perder”, explicó Frutos.

A mediano plazo, el objetivo del MAG es que el rubro se consolide y requiera menor asistencia estatal, permitiendo enfocar recursos en otros cultivos estratégicos. “El Estado debe incentivar, demostrar que se puede, y luego avanzar hacia otros rubros. No solo el tomate tiene problemas”, sostuvo.

“El tomate paraguayo hoy rompe paradigmas”, concluyó Frutos. La experiencia deja un precedente para la agricultura familiar. Con tecnología, planificación y políticas públicas coherentes es posible producir durante todo el año y fortalecer la soberanía alimentaria del país.

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