La inflación del mes de enero cerró en un 0,6%, una cifra que marca una desaceleración respecto al inicio del año pasado, cuando el índice se había ubicado en un 1%, según el último reporte oficial divulgado por el Banco Central del Paraguay (BCP).
El comportamiento de los precios durante el primer mes del año estuvo polarizado. El resultado inflacionario se explica, principalmente, por los aumentos registrados en las agrupaciones de alimentos y servicios, los cuales fueron parcialmente atenuados por la disminución en los costos de los combustibles.
El impacto del “efecto asado”
Dentro del rubro alimenticio, la presión inflacionaria se sintió con fuerza en las carnes, algunas hortalizas y bebidas no alcohólicas.
El informe de la banca matriz destaca el comportamiento de la carne vacuna, que experimentó subas en la mayoría de sus cortes. El incremento golpeó especialmente a los cortes populares y tradicionales para el asado, como la costilla de primera y el vacío.
Según explicaron técnicos del BCP, este encarecimiento no responde a factores estacionales locales, sino a una dinámica externa. El aumento de precios estuvo impulsado por una menor disponibilidad de carne para el mercado interno, debido al gran dinamismo del sector exportador. Los frigoríficos destinaron mayor volumen al exterior, incentivados por un contexto de precios internacionales más atractivos.
Servicios más caros
La canasta de servicios también contribuyó al resultado positivo de la inflación. Los consumidores enfrentaron costos más elevados en servicios personales y básicos, entre los que se destacan:
- Servicios de peluquería.
- Suministro de internet.
- Trámites municipales como el registro de conducir y recolección de basura.
- Gastronomía (comidas y bebidas fuera del hogar y comida para llevar).
Alivio en los combustibles
En contrapartida, el rubro de transporte y energía actuó como un ancla para frenar una inflación mayor. Los combustibles registraron disminuciones, específicamente en la nafta súper, la nafta común y el gasoil común.
Esta tendencia a la baja en los surtidores locales está directamente asociada al comportamiento de los precios internacionales del crudo, que han mantenido una trayectoria descendente en los últimos meses, trasladando ese beneficio al consumidor final en Paraguay.

