El Fondo Monetario Internacional (FMI) volvió a expresar su respaldo al desempeño económico de Paraguay tras concluir nuevas revisiones de los programas vigentes con el país. El organismo no solo habilitó un nuevo desembolso financiero, sino que también destacó la solidez macroeconómica alcanzada, al tiempo de señalar los principales desafíos que deberá afrontar el Gobierno en materia fiscal, previsional y de gobernanza para sostener el crecimiento en el mediano plazo.
El Directorio Ejecutivo del Fondo Monetario Internacional concluyó la sexta revisión del Instrumento de Coordinación de Políticas (PCI) y la cuarta del Acuerdo de Fondo de Resiliencia y Sostenibilidad (RSF) con Paraguay. Como resultado de esta evaluación positiva, se autorizó un desembolso de Derechos Especiales de Giro (DEG) por 85,6 millones, equivalentes a unos USD 117 millones, fortaleciendo el respaldo financiero al país.
En su informe, el organismo resaltó el sólido desempeño económico registrado en los últimos años, así como el avance de las reformas estructurales impulsadas por las autoridades nacionales. En particular, subrayó el comportamiento de la inflación, que se mantiene dentro del rango objetivo del Banco Central y con una convergencia proyectada hacia el 3,5% en el horizonte del 2026, un dato clave para la credibilidad del esquema de política monetaria.
De cara al próximo año, el FMI prevé un crecimiento robusto de la economía paraguaya, con perspectivas favorables también a mediano plazo. Este escenario se apoya en la estabilidad macroeconómica, la previsibilidad del marco fiscal y monetario, y un entorno que continúa siendo atractivo para la inversión, especialmente en sectores vinculados a infraestructura, energía y producción.
No obstante, el informe advierte que la cuenta corriente podría experimentar una debilidad transitoria, asociada principalmente a mayores importaciones ligadas a la inversión extranjera directa (IED). Según el organismo, este fenómeno sería compensado posteriormente por un fortalecimiento de las exportaciones, una vez que dichas inversiones entren plenamente en fase operativa y comiencen a generar flujos de divisas.
En materia de reservas internacionales, el FMI señaló que Paraguay mantiene niveles adecuados y por encima de los umbrales considerados prudentes. Sin embargo, identificó riesgos potenciales vinculados a shocks climáticos, que afectan frecuentemente a sectores clave como la agricultura y la energía, así como a un escenario de mayor dinamismo de la IED, que podría generar presiones temporales sobre el sector externo.
Uno de los ejes centrales del análisis del organismo estuvo puesto en la política fiscal. En ese sentido, el FMI insistió en la necesidad de completar el proceso de consolidación fiscal con el objetivo de reducir el déficit al 1,5% del Producto Interno Bruto (PIB) en el 2026. Para ello, recomendó fortalecer la recaudación tributaria, mejorar la eficiencia del gasto público y avanzar en reformas que aseguren la sostenibilidad de las finanzas del Estado.
El informe también dedicó un apartado relevante al sistema previsional, señalando la importancia de abordar su sostenibilidad como parte de una estrategia integral de mediano y largo plazo. Asimismo, el organismo instó a profundizar la gestión financiera pública, mejorar los mecanismos de control y transparencia, y sostener las reformas orientadas a fortalecer la gobernanza y el desarrollo de los mercados de capitales.
Con este nuevo respaldo, Paraguay consolida su posición como una de las economías con mayor estabilidad macroeconómica de la región, aunque el FMI dejó en claro que el desafío hacia adelante será mantener el impulso reformista para transformar esa estabilidad en crecimiento sostenido, inversión productiva y mayor resiliencia frente a los shocks externos.


