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La piscicultura avanza en Paraguay y suma impacto social y productivo

La piscicultura continúa consolidándose como una alternativa productiva en crecimiento en Paraguay, con un impacto cada vez más visible tanto en la e…

| Por La Tribuna
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La piscicultura reúne a pequeños productores y técnicos en espacios de capacitación y organización sectorial.

La piscicultura continúa consolidándose como una alternativa productiva en crecimiento en Paraguay, con un impacto cada vez más visible tanto en la economía rural como en la seguridad alimentaria. Así lo afirmó Jacqueline Farías Sosa, presidenta de la Asociación de Productores de Pescado del Bajo Monday (Aprom).

De acuerdo con datos manejados por el gremio, el país cuenta actualmente con cerca de 3.000 piscicultores activos. Sin embargo, la mayor parte de la producción sigue orientada al autoconsumo. Más del 90% de los productores crían peces para consumo familiar o para ventas puntuales en fechas de alta demanda, como Semana Santa. El segmento comercial aún es reducido, pero concentra una parte significativa del volumen que llega al mercado, impulsado por productores que ya incorporaron mayor inversión y tecnología.

La dirigente destacó que el crecimiento del rubro no se limita a una sola región. Si bien Alto Paraná sigue concentrando la mayor cantidad de productores, la piscicultura avanza también en departamentos como Caaguazú, San Pedro, Cordillera, Misiones y zonas del Chaco. “Son pasos cortos, pero constantes, que muestran que la actividad despierta interés en distintos puntos del país”, señaló.

Uno de los aspectos más relevantes del desarrollo piscícola es su impacto social. Farías Sosa explicó que numerosos productores comenzaron con volúmenes mínimos, de apenas 50 o 100 kilos, y hoy logran vender hasta 200 kilos semanales. Esta evolución permite generar ingresos adicionales para las familias rurales y contribuye al arraigo en el campo. “Para muchos, la piscicultura se convirtió en una fuente de ingresos que antes no imaginaban”, indicó.

En términos productivos, la tilapia se posiciona como la principal especie cultivada, representando alrededor del 60% de la producción comercial. Su rápido crecimiento, buena conversión alimenticia y versatilidad para el consumo explican su predominio. Otras especies como pacú, mandi’i, yodondía, carpas, boga, dorado y surubí también forman parte de la oferta, mientras que el salmón de agua dulce se encuentra aún en una etapa incipiente, con desafíos vinculados al tiempo de engorde y los costos.

Más allá de la dimensión económica, la piscicultura cumple un rol clave en la preservación de los recursos naturales. Al ofrecer una alternativa a la pesca extractiva, contribuye a reducir la presión sobre los ríos y a proteger la fauna íctica. Al mismo tiempo, se posiciona como una fuente de proteína saludable, rica en ácidos grasos esenciales, con beneficios para la salud cardiovascular y el desarrollo neurológico.

En este contexto, el consumo de pescado comienza a ganar espacio en la dieta local. Experiencias como la incorporación de pescado en el menú semanal de algunas escuelas del Alto Paraná, así como una mayor presencia en restaurantes y comercios, reflejan un cambio cultural gradual. Desde el sector, el objetivo es que el pescado se convierta en un alimento de consumo cotidiano, al igual que otras proteínas de origen animal.

El próximo Encuentro de Piscicultores buscará profundizar este proceso de crecimiento y profesionalización. La actividad contará con la participación de especialistas internacionales en manejo de calidad de agua, producción en altas densidades y tecnología aplicada, además de técnicos nacionales con experiencia en el rubro. El intercambio de conocimientos apunta a mejorar la eficiencia productiva y fortalecer la organización del sector.

Con una combinación de impacto social, potencial económico y aporte a la seguridad alimentaria, la piscicultura avanza como un rubro estratégico para el desarrollo rural. “No solo estamos produciendo pescado, estamos sembrando futuro”, resumió Farías Sosa al referirse a una actividad que, paso a paso, gana protagonismo en la matriz productiva del país.

Foto: La piscicultura reúne a pequeños productores y técnicos en espacios de capacitación y organización sectorial.

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