La avicultura paraguaya se encuentra ante una oportunidad inédita. La posible apertura del mercado de Taiwán para la carne de pollo podría marcar un punto de inflexión para un sector que, pese a su fuerte crecimiento interno, aún tiene una presencia limitada en el comercio exterior.
Luego de completar con éxito el proceso técnico exigido por las autoridades sanitarias taiwanesas, el sector avícola nacional aguarda la decisión final que habilite las exportaciones. Las auditorías incluyeron revisiones normativas, inspecciones a frigoríficos y visitas a establecimientos productivos, sin que se hayan registrado observaciones de fondo tras la culminación de los controles.
Desde la Asociación Avícola del Paraguay (Avipar), su presidente Néstor Zarza explicó que los técnicos asiáticos evaluaron tanto la producción industrial como la del pollo casero, verificando procesos, condiciones sanitarias y sistemas de control. Según indicó, desde hace casi un año no se recibieron nuevos requerimientos técnicos, lo que alimenta las expectativas del sector.
Aunque todavía no existe una confirmación oficial por parte de Taiwán, los productores consideran que el proceso se encuentra en su etapa final. De concretarse, la habilitación representaría uno de los hitos más relevantes para la avicultura paraguaya, que hasta ahora destina al exterior apenas una fracción de su producción.
Actualmente, Paraguay produce entre 180.000 y 185.000 toneladas de carne avícola al año, pero solo entre el 2% y el 3% se exporta. En términos de valor, el mejor desempeño se registró en 2023, cuando los envíos alcanzaron cerca de USD 14 millones, una cifra aún modesta frente al potencial productivo del país.
El mercado taiwanés aparece como una oportunidad estratégica por su tamaño y estabilidad. Si bien entre el 70% y el 75% del consumo de pollo se cubre con producción local, el resto se abastece con importaciones, principalmente de países sudamericanos. En ese segmento, Paraguay buscaría posicionarse con precios competitivos, calidad sanitaria y regularidad en los envíos.
Desde Avipar advierten, sin embargo, que el impacto no será inmediato. El crecimiento de las exportaciones dependerá directamente de la capacidad de aumentar los volúmenes productivos y de que más frigoríficos se incorporen al negocio exportador. “Todo está atado al volumen de producción”, señaló Zarza, al remarcar que el desarrollo será gradual y ordenado.
Uno de los efectos más relevantes de la apertura de Taiwán sería la posibilidad de diversificar el destino de los cortes y subproductos. Mientras algunos mercados demandan pechugas o muslos específicos, otros absorben menudencias y cortes secundarios, lo que permite optimizar el valor de cada ave y redireccionar productos hacia África o Medio Oriente.
El proceso también pone en primer plano el rol del Servicio Nacional de Calidad y Salud Animal (Senacsa), responsable de garantizar los estándares sanitarios exigidos por los mercados internacionales. La coordinación entre productores, industria y autoridades será clave para sostener la eventual apertura y evitar retrocesos.
Más allá del impacto comercial inmediato, el ingreso a Taiwán implicaría un cambio de escala para la avicultura paraguaya. No solo ampliará el mapa de destinos, sino que fortalecería la imagen del país como proveedor confiable de proteína animal, en un contexto internacional cada vez más competitivo y exigente.


