Economia

Apicultores apuestan a un modelo cooperativo para crecer en volumen

La apicultura paraguaya se encuentra ante un punto de inflexión. Con un sector todavía reducido en número de productores y con marcadas diferencias d…

| Por La Tribuna
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Men Beekeeping Collecting Honey with MasksTwo Men Beekeeping Collecting Honey with Masks, Gloves and Smoke Machine for Protection

La apicultura paraguaya se encuentra ante un punto de inflexión. Con un sector todavía reducido en número de productores y con marcadas diferencias de escala, la Unión Paraguaya de Apicultores (UPA) avanza en el análisis de un cambio estructural: transformarse en una cooperativa de producción. La iniciativa busca dotar al rubro de herramientas financieras y comerciales que permitan aumentar el volumen, ordenar la actividad y mejorar los ingresos de los apicultores.

Gerardo Garcete, miembro de la comisión directiva del gremio, explicó que la propuesta viene siendo trabajada internamente y responde a una necesidad concreta del sector. Actualmente, la UPA funciona como una organización no gubernamental, una figura que permitió avances en capacitación y organización, pero que presenta límites a la hora de captar capital y encarar proyectos de mayor envergadura. “La cooperativa permitiría contar con un fondo propio y acompañar tanto a los que están empezando como a los socios que buscan crecer”, señaló.

Hoy el gremio reúne a 18 socios activos, con realidades productivas muy dispares. Hay apicultores con apenas 20 colmenas y otros que superan las 700, aunque la mayoría se concentra en un rango intermedio de entre 100 y 150 colmenas. Esa heterogeneidad refleja una de las principales debilidades del sector: el bajo volumen individual, que dificulta consolidar una oferta constante y competitiva.

Según Garcete, la apicultura sigue siendo vista por muchos como una actividad de prueba. Productores que incursionan en el rubro no logran los resultados esperados y terminan abandonando. La falta de acompañamiento técnico sostenido y la incertidumbre sobre el destino de la producción son factores que inciden directamente en esa dinámica. En ese contexto, el modelo cooperativo aparece como una herramienta para generar mayor compromiso, pero también mayores beneficios.

Desde la UPA destacan que, aun bajo la figura de asociación, se lograron avances relevantes. Se unificaron criterios de calidad, se compartieron conocimientos técnicos y se promovieron mejores prácticas productivas. Sin embargo, el bajo costo de la membresía actual también conspira contra la permanencia de los socios. “Con la cooperativa, el socio tiene más compromiso, pero también más ventajas”, explicó Garcete.

Entre los beneficios proyectados se encuentra la posibilidad de negociar en mejores condiciones la compra de insumos, acceder a materiales de calidad a menor costo y, a futuro, comercializar la producción de manera conjunta. La idea es consolidar volúmenes que permitan vender al mercado interno, abastecer a fraccionadores o incluso analizar alternativas de exportación, con un impacto directo en la rentabilidad del productor.

La meta del gremio es cerrar el año con al menos 50 socios activos. Alcanzar ese número permitiría comenzar a hablar de un crecimiento sostenido y evaluar el punto de equilibrio necesario para sostener una estructura más formal. “Una cooperativa ya necesita contabilidad, administración y gestión profesional. Eso tiene un costo que debe ser cubierto por los socios”, advirtió Garcete.

El acceso al financiamiento es otro eje central del debate. Si bien existen líneas públicas que comienzan a adaptarse a los ciclos de la apicultura, que son más cortos que los de la ganadería, el sector privado aún no ofrece productos financieros diseñados específicamente para el rubro. En ese sentido, la cooperativa podría facilitar el acceso a créditos productivos y mejorar las condiciones para reinvertir.

Desde el punto de vista productivo, la apicultura ofrece ventajas comparativas importantes. Al finalizar cada zafra, los productores pueden multiplicar sus colmenas con una inversión relativamente baja, basada principalmente en conocimiento y manejo. Sin embargo, muchos no se animan a dar ese salto por miedo, desconocimiento o falta de un mercado asegurado.

Esta situación impacta en el balance general del sector. Paraguay no logra cubrir su demanda interna de miel y recurre a importaciones de países vecinos, especialmente de Argentina, uno de los mayores productores del mundo. Para los referentes del rubro, el desafío no pasa por la falta de recursos naturales, sino por generar las condiciones para que el productor apueste al crecimiento.

Si el cronograma se cumple, la UPA espera tener definida la transformación hacia mediados de año. De concretarse, el sector apícola podría iniciar una nueva etapa, con mayor organización, escala y previsibilidad, claves para consolidarse como una actividad productiva con potencial económico.

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