El negocio global de los centros de datos atraviesa una fase de crecimiento sin precedentes. Impulsada por la inteligencia artificial, la computación en la nube y el aumento sostenido del tráfico digital, la infraestructura informática se consolida como uno de los pilares de la economía global en 2026. Sin embargo, el fuerte dinamismo del sector convive con desafíos estructurales vinculados al acceso a la energía, la regulación y el financiamiento.
De acuerdo con el último informe de Moody’s Ratings, la capacidad global de los centros de datos seguirá expandiéndose a tasas de dos dígitos durante el 2026, en una carrera que aún se encuentra en una etapa inicial. La agencia estima que el consumo eléctrico asociado a estas infraestructuras alcanzará los 600 teravatios hora (TWh) el próximo año, frente a los 525 TWh de 2025 y los 436 TWh registrados en 2024, lo que confirma un crecimiento estructural de la demanda informática a nivel mundial.
Este avance está estrechamente vinculado al desarrollo de la inteligencia artificial, en especial de los modelos de gran escala, que requieren volúmenes crecientes de capacidad de cómputo de alto rendimiento. A ello se suma la expansión de los servicios en la nube y de internet, que continúan absorbiendo gran parte de la nueva oferta. En este contexto, los grandes proveedores tecnológicos concentran la demanda y prealquilan la mayor parte de la capacidad antes de que los centros entren en operación, reduciendo el riesgo de vacancia, aunque aumentando la concentración de inquilinos.
La magnitud de las inversiones acompaña este proceso. Moody’s señala que las principales empresas tecnológicas destinaron cerca de USD 400 mil millones en el 2025 a infraestructura digital en Estados Unidos y que ese monto podría escalar hasta USD 500 mil millones en el 2026. A nivel global, la inversión vinculada a centros de datos superaría los USD 3 billones en los próximos cinco años, reflejando la escala del esfuerzo necesario para sostener el crecimiento proyectado.
No obstante, el informe advierte que el acceso a energía eléctrica se ha convertido en uno de los principales factores limitantes para nuevos desarrollos. Las restricciones de las redes, los largos plazos para obtener conexiones y la creciente oposición social en algunos mercados por el elevado consumo de electricidad y agua están condicionando el ritmo de expansión. Frente a este escenario, los desarrolladores recurren cada vez más a soluciones de generación propia, uso intensivo de gas natural y esquemas de abastecimiento energético “detrás del medidor”.
A estas tensiones se suma el aumento de los costos de construcción. La escasez de mano de obra calificada, el encarecimiento de materiales críticos y la fuerte demanda de equipamiento especializado elevan el costo total de los nuevos proyectos. Esta presión se traslada a los precios de alquiler: en los principales mercados de centros de datos a hiperescala, las tarifas registraron incrementos de hasta 27% interanual en 2025, muy por encima de los ajustes históricos habituales del sector.
Para acelerar los plazos de entrega, los inquilinos están dispuestos a asumir mayores riesgos durante la etapa de construcción, flexibilizando condiciones contractuales y priorizando la velocidad de entrada en operación. Esta tendencia refuerza el poder de negociación de los desarrolladores en un mercado donde la demanda continúa superando ampliamente a la oferta disponible.
En paralelo, los mercados de capitales se adaptan a las necesidades del sector. Además de la banca tradicional, ganan protagonismo los inversores institucionales, el crédito privado y las estructuras de financiamiento diseñadas para reducir el riesgo de refinanciación y asegurar flujos estables a largo plazo. La solvencia de los inquilinos sigue siendo un factor clave para la calidad crediticia de los proyectos.
Por último, Moody’s destaca el peso creciente de las unidades de procesamiento gráfico (GPU), componente central de los centros de datos orientados a inteligencia artificial. Su elevado costo, que en muchos casos supera al de la infraestructura física, está impulsando la búsqueda de esquemas alternativos de financiamiento y modelos de uso más eficientes del hardware.
En síntesis, el sector de centros de datos enfrenta un escenario de expansión récord y fuerte atracción de inversiones, respaldado por fundamentos sólidos, pero condicionado por desafíos energéticos, regulatorios y financieros que marcarán el ritmo de su desarrollo en los próximos años.


