Paraguay concretó un hito para su producción frutícola al realizar la primera exportación de pitahaya producida íntegramente en el país. El envío, con destino al mercado uruguayo, marca un paso inicial pero clave en la diversificación de la oferta exportable y posiciona a este cultivo emergente como una alternativa con proyección internacional.
La operación consistió en la exportación de 567 kilogramos de pitahaya fresca, producida en el distrito de Guayaibí, departamento de San Pedro. El cargamento fue enviado tras cumplir con los requisitos fitosanitarios exigidos por Uruguay, lo que permitió habilitar formalmente el ingreso de la fruta paraguaya a ese mercado.
Todo el proceso fue acompañado y fiscalizado por el Servicio Nacional de Calidad y Sanidad Vegetal y de Semillas (Senave), que verificó las condiciones de producción, la sanidad del cultivo y la calidad del producto final. Técnicos del organismo realizaron inspecciones tanto en el establecimiento productor como en el punto de control previo a la exportación, asegurando el cumplimiento de los protocolos establecidos.
La pitahaya, también conocida como fruta del dragón, es un producto exótico que ha ganado espacio en los últimos años en mercados que demandan frutas frescas diferenciadas, con atributos nutricionales y valor agregado. En ese contexto, esta primera exportación adquiere relevancia estratégica más allá del volumen enviado, al sentar un precedente para futuras operaciones comerciales.
Desde el sector productivo destacan que el cultivo de pitahaya se ha desarrollado de manera gradual en Paraguay, impulsado por productores que apostaron a su adaptación al clima y al suelo local. Las experiencias acumuladas muestran que la fruta alcanza estándares de calidad competitivos, condición indispensable para acceder a mercados externos cada vez más exigentes.
Uno de los factores determinantes para concretar el envío fue el cumplimiento de los programas de vigilancia fitosanitaria, en especial los relacionados con el control de plagas. Estos sistemas permiten garantizar la inocuidad del producto y son claves para obtener la certificación necesaria para la exportación, especialmente en el comercio de frutas frescas.
El embarque a Uruguay fue considerado un envío piloto, que permitirá evaluar aspectos logísticos, tiempos de cosecha, acondicionamiento y transporte. Desde el ámbito técnico se señala que, a medida que se consolide la producción y se logren mayores volúmenes, Paraguay podría ampliar destinos dentro de la región e incluso explorar nuevos mercados.
Además del impacto comercial, la exportación de pitahaya representa una oportunidad concreta para pequeños y medianos productores, principalmente en zonas rurales. Se trata de un cultivo que puede integrarse a esquemas productivos diversificados, con inversiones moderadas y potencial para generar ingresos adicionales.
El desafío a corto y mediano plazo será consolidar una oferta sostenida, con calidad homogénea y regularidad en los envíos, aspectos fundamentales para construir confianza en los compradores internacionales. En ese camino, el acompañamiento técnico y la certificación oficial seguirán siendo herramientas centrales.
Con esta primera exportación, Paraguay da una señal clara sobre su capacidad para incorporar nuevos productos a su agenda exportadora. La pitahaya se suma así a los rubros con potencial para fortalecer la fruticultura nacional y ampliar la presencia del país en nichos específicos del comercio exterior.



