La figura de las Empresas por Acciones Simplificadas (EAS) terminó de consolidarse en Paraguay durante 2025, al convertirsInverse en uno de los principales motores de creación de empresas e inversión privada. La clave estuvo en un cambio operativo que marcó un punto de inflexión: su vinculación directa con el sistema financiero, lo que permitió agilizar la apertura de cuentas bancarias y mejorar el acceso a servicios desde el inicio de la actividad empresarial.
Durante el ejercicio 2025 se constituyeron más de 7.600 EAS en todo el país, que en conjunto movilizaron inversiones por USD 363 millones. La cifra no solo representa un crecimiento interanual significativo, sino que confirma que este tipo societario dejó de ser una alternativa marginal para transformarse en una herramienta central dentro del ecosistema empresarial paraguayo.
La expansión de las EAS se explica, en gran medida, por su diseño flexible. Este modelo permite constituir empresas con uno o más socios, con menores costos y en plazos sensiblemente más cortos que los requeridos por sociedades tradicionales. La digitalización del proceso, a través del Sistema Unificado de Apertura y Cierre de Empresas (SUACE), redujo trámites y tiempos, facilitando la formalización de emprendimientos y nuevos proyectos de inversión.
Sin embargo, el salto cualitativo registrado en 2025 estuvo directamente vinculado a la integración con el sistema bancario. Hasta hace poco, uno de los principales cuellos de botella para las EAS era la apertura de cuentas corrientes, un paso indispensable para operar formalmente, acceder a créditos, gestionar pagos y cumplir con obligaciones comerciales. La interoperabilidad entre el SUACE y las entidades financieras permitió que estos procesos se realicen de manera casi simultánea, eliminando demoras y otorgando mayor previsibilidad a los emprendedores.
Este avance tuvo un impacto directo en la confianza de los inversionistas, tanto locales como extranjeros. Contar con una estructura jurídica ágil y, al mismo tiempo, plenamente integrada al sistema financiero se volvió un factor determinante para canalizar capital hacia nuevos proyectos. En ese contexto, las EAS comenzaron a ser utilizadas no solo por pequeños emprendimientos, sino también por iniciativas de mayor escala.
En cuanto a los sectores económicos, el mayor dinamismo se observó en el comercio y los servicios, que concentraron la mayor parte de las nuevas constituciones. Actividades vinculadas a la gastronomía, el comercio mayorista y minorista, los servicios profesionales, el rubro inmobiliario y la industria liviana encabezaron la lista. Si bien el sector agropecuario tuvo una participación menor en cantidad de empresas, también mostró presencia dentro del esquema de las EAS, especialmente en proyectos de valor agregado.
Del total de inversiones movilizadas durante el año, la mayor proporción correspondió a capital nacional, aunque también se registró un flujo sostenido de inversión extranjera. Este dato refuerza la percepción de Paraguay como un destino atractivo para emprender, combinando estabilidad macroeconómica, costos competitivos y un marco legal cada vez más eficiente para la creación de empresas.
Más allá del crecimiento en número y montos, el desafío para el próximo período estará puesto en la consolidación del modelo. Las autoridades trabajan en la mejora de procesos posteriores a la constitución, como la transferencia de acciones, la realización de asambleas societarias y la simplificación de las obligaciones formales. El objetivo es que la agilidad que caracteriza a las EAS en su nacimiento se mantenga a lo largo de todo su ciclo de vida.
Desde su implementación en 2021, las Empresas por Acciones Simplificadas ya superan las 21.000 constituciones en Paraguay y acumulan inversiones por encima de los USD 1.000 millones. Estos números reflejan no solo un fenómeno cuantitativo, sino también un cambio estructural en la forma de emprender y formalizar negocios en el país.
En un contexto regional desafiante, la expansión de las EAS aparece como una señal clara de dinamismo del sector privado y de la capacidad del país para adaptarse a las nuevas demandas del mundo empresarial. La vinculación con el sistema bancario terminó de posicionarlas como un actor clave dentro del desarrollo económico nacional.


