El desempeño del comercio exterior paraguayo en 2025 dejó en evidencia un cambio relevante en la composición de las exportaciones. Mientras los productos primarios tradicionales mostraron un comportamiento dispar, la carne y la energía se posicionaron como los principales motores del crecimiento, consolidando el avance de la cadena agroindustrial en el escenario internacional.
El año cerró con exportaciones totales que rondaron los USD 16.720 millones, lo que representó un crecimiento interanual del 5,8%, de acuerdo con datos oficiales del Banco Central del Paraguay. Más allá del aumento en los envíos, el dato distintivo fue la mejora en la calidad y el valor de los productos exportados, con un mayor peso de bienes industrializados y con valor agregado.
Dentro de este escenario, la carne bovina volvió a ocupar un rol central. En 2025, el sector generó ingresos por USD 2.095 millones, lo que implicó un aumento cercano al 22% respecto al año anterior. Este crecimiento se explicó tanto por una mayor colocación en los mercados externos como por una mejora significativa en los precios internacionales, que se ubicaron en niveles históricamente favorables para la producción paraguaya.
El buen desempeño del complejo cárnico estuvo acompañado por una diversificación de destinos. Si bien Chile continuó como el principal mercado en términos de valor, se registró un mayor dinamismo en países como Estados Unidos, Taiwán e Israel, que ampliaron sus compras y reforzaron la presencia de la carne paraguaya en plazas cada vez más exigentes.
A este desempeño se sumó el crecimiento de la carne porcina, que mostró una de las tasas de expansión más altas del año. Las exportaciones del rubro crecieron de manera significativa tanto en volumen como en valor, con Taiwán como mercado clave. Este resultado reflejó los avances en materia sanitaria, trazabilidad y calidad, que permitieron al sector consolidar su posicionamiento externo.
El otro gran pilar del crecimiento exportador fue el sector energético, especialmente los biocombustibles. Bajo el régimen de maquila, las exportaciones industriales crecieron cerca del 10%, aunque el dato más destacado fue el fuerte salto del biodiésel, que registró un aumento superior al 120% en valor exportado durante 2025.
Este desempeño respondió a una mayor integración de la cadena productiva, en la que los subproductos agrícolas, como el aceite de soja, se transforman en energía con valor agregado. De esta manera, la producción agrícola, la industria aceitera, la ganadería y el sector energético se articularon en un esquema que permitió maximizar el rendimiento económico de los recursos disponibles.
Los envíos de biodiésel a mercados como Singapur marcaron un hito para el sector, al tiempo que se abrieron expectativas para acceder a nuevos destinos una vez que se adecuen las condiciones regulatorias internacionales. La experiencia de 2025 dejó señales positivas sobre el potencial del país para posicionarse como proveedor confiable de energía renovable.
En contraste con este desempeño, los productos primarios tradicionales enfrentaron un año más complejo. La soja en grano, principal cultivo del país, registró una caída cercana al 12% en sus exportaciones, afectada por menores volúmenes y por un contexto internacional menos favorable en términos de precios. El maíz, en cambio, logró compensar parcialmente este retroceso gracias a un aumento en los envíos.
El balance final de 2025 mostró a un Paraguay que avanza hacia un modelo exportador más diversificado, con mayor participación de bienes industrializados y con valor agregado. La consolidación de esta tendencia dependerá, en adelante, de mejoras en logística, infraestructura y competitividad, claves para sostener el crecimiento del comercio exterior en los próximos años.


