El vínculo entre Paraguay y Dinamarca avanza lejos de los grandes anuncios comerciales o diplomáticos, pero se consolida a través de canales menos visibles y cada vez más relevantes. El turismo ecológico, sumado a un régimen de viajes sin visa vigente desde hace décadas, se posiciona hoy como uno de los motores más activos de esta relación bilateral.
El interés de ciudadanos daneses por Paraguay no responde a una moda pasajera. Según explicó Jorge Kristian Johansen, cónsul general honorario del Reino de Dinamarca en Paraguay, el país despierta la atención por ofrecer experiencias poco frecuentes en Europa. “Paraguay resulta muy atractivo para quienes buscan turismo ecológico, contacto con la naturaleza y destinos diferentes a los circuitos tradicionales”, señaló.
Para el diplomático, la riqueza natural es uno de los principales diferenciales. “Muchos daneses ven a Paraguay como un destino exótico, con una biodiversidad única y espacios naturales que en Europa ya no existen en ese estado”, afirmó. Regiones como el Chaco, los humedales y las áreas protegidas concentran ese interés, especialmente entre viajeros que priorizan la sostenibilidad y el respeto por el entorno.
Este flujo, aún limitado en cantidad, genera impactos concretos en economías locales y abre oportunidades para emprendimientos turísticos vinculados a la naturaleza, el turismo comunitario y la conservación ambiental. En ese sentido, el turismo ecológico funciona como una puerta de entrada a una relación más amplia, basada en valores compartidos y en el interés por modelos de desarrollo responsables.
Otro de los pilares del vínculo bilateral es el acuerdo de libre visado para turistas, vigente desde 1963. Johansen destacó la relevancia de este régimen, poco común en el contexto europeo. “Desde hace más de 60 años existe un acuerdo que permite a paraguayos y daneses viajar sin visa por motivos turísticos. Es un beneficio importante que facilita el intercambio entre ambos países”, subrayó.
Para los paraguayos, esta facilidad representa una ventaja significativa a la hora de viajar al norte de Europa. “Hay paraguayos que visitan Dinamarca no solo por turismo, sino también por estudios cortos, intercambios culturales o experiencias laborales temporales”, explicó el cónsul. En paralelo, el pasaporte paraguayo amplió su alcance global, permitiendo el ingreso sin visa a más de 140 países, lo que refuerza la movilidad internacional.
En el plano económico, el intercambio comercial entre Paraguay y Dinamarca sigue siendo reducido. Johansen fue claro al respecto. “Paraguay importa principalmente productos farmacéuticos desde Dinamarca, mientras que exporta pasta de soja, aunque en volúmenes bajos”, detalló. No obstante, remarcó que la relación bilateral no se agota en las cifras comerciales.
Mirando hacia adelante, el cónsul identificó áreas con potencial de cooperación. “Dinamarca tiene una larga trayectoria en energías renovables y eficiencia energética. Paraguay avanza en energía solar, lo que abre oportunidades para el intercambio de conocimiento y cooperación técnica”, afirmó. Si bien aclaró que se trata de procesos graduales, consideró que estos sectores pueden fortalecer el vínculo en el mediano plazo.
Finalmente, Johansen valoró el contexto actual del país. “Paraguay muestra estabilidad y condiciones que lo hacen interesante a futuro. Hoy el vínculo se fortalece más a través del turismo, la movilidad y el intercambio humano que por grandes inversiones inmediatas”, concluyó.
Así, el turismo ecológico se consolida como un eje silencioso pero efectivo para estrechar los lazos entre Paraguay y Dinamarca. Un vínculo que crece sin estridencias, apoyado en la confianza, la apertura y el interés mutuo por experiencias auténticas, y que sienta bases para una relación bilateral con mayor proyección.


