El Banco Central fijó en 27,06% la tasa máxima para préstamos en moneda local, un nivel inferior al de hace un año, mientras suben los límites para tarjetas y operaciones en dólares, reflejando un reacomodamiento del sistema financiero.
El arranque del 2026 encuentra al mercado crediticio paraguayo con señales mixtas. Por un lado, el costo máximo de los préstamos en guaraníes muestra un alivio respecto al año pasado; por otro, las tasas tope para tarjetas de crédito y operaciones en moneda extranjera exhiben ajustes al alza, en línea con la estrategia de fondeo de las entidades financieras.
Para enero, el Banco Central del Paraguay (BCP) estableció en 27,06% la tasa efectiva máxima a la que pueden otorgarse préstamos en guaraníes. Se trata de un nivel 1,8 puntos porcentuales inferior al registrado en el mismo mes del 2025, lo que marca una moderación en el límite a partir del cual una operación pasa a ser considerada usuraria en moneda local.
Este recorte no es menor si se considera el contexto de tasas elevadas que caracterizó a buena parte del último año, impulsado por un escenario de política monetaria contractiva y mayores costos de captación para los bancos. La baja del techo en guaraníes sugiere que el promedio de las tasas activas al consumo comenzó a mostrar señales de distensión, aun cuando el crédito sigue siendo selectivo.
Distinta es la dinámica que se observa en las operaciones en moneda extranjera. En este segmento, el límite máximo para los créditos fue fijado en 11,04%, lo que implica un aumento interanual de 0,39 puntos porcentuales. El ajuste refleja una mayor presión sobre el financiamiento en dólares, en un contexto donde las condiciones internacionales siguen influyendo sobre el costo del dinero.
El BCP calcula estos límites a partir de los promedios de tasas efectivas activas aplicadas por las entidades financieras en los préstamos al consumo. Por ello, los valores de enero no solo responden a una decisión regulatoria, sino que funcionan como un termómetro del posicionamiento comercial de los bancos, tanto en guaraníes como en dólares.
El comportamiento más llamativo se da en el segmento de tarjetas de crédito, uno de los instrumentos más utilizados por los hogares. Para las tarjetas en guaraníes, la tasa máxima fue fijada en 19,15%, lo que representa un incremento interanual de 3,2 puntos porcentuales. En el caso de las tarjetas en moneda extranjera, el tope se ubicó en 11,5%, con una suba de 0,3 puntos frente a enero del año pasado.
Este encarecimiento del crédito plástico contrasta con la baja observada en los préstamos tradicionales en guaraníes y pone de relieve un cambio en la estructura de costos del sistema. Según se desprende de la evolución de las tasas, las entidades financieras estarían trasladando a este tipo de productos el aumento del promedio de las tasas pasivas, es decir, del costo que pagan por captar recursos del público.
En términos prácticos, el nuevo esquema implica que el acceso al crédito en moneda local podría volverse levemente más accesible en operaciones tradicionales, mientras que el financiamiento de corto plazo vía tarjetas seguirá siendo uno de los más caros del mercado. Para los consumidores, esto refuerza la necesidad de comparar condiciones y evaluar cuidadosamente el uso del crédito rotativo.
Desde la óptica macroeconómica, la fijación de los techos de tasas también cumple un rol clave como herramienta de protección al usuario financiero y como señal de política monetaria indirecta. La reducción del límite en guaraníes sugiere una mayor estabilidad en el mercado interno, mientras que los ajustes en dólares reflejan la persistencia de un escenario internacional más exigente.
Así, enero del 2026 arranca con un mapa de tasas que combina alivios y advertencias. El crédito sigue disponible, pero con diferencias cada vez más marcadas según el tipo de producto y la moneda, en un sistema que busca equilibrar rentabilidad, riesgo y captación en un contexto económico todavía desafiante.










