El clima empresarial en Paraguay cerró el 2025 con expectativas positivas, aunque marcadas por fuertes diferencias entre sectores. El Indicador de Expectativas Empresariales se mantuvo en zona de optimismo durante diciembre, reflejando confianza moderada en la evolución de la actividad económica, pero también señales de cautela en áreas clave como el comercio y una persistente debilidad en la construcción.
Al cierre del último mes del año, el indicador se ubicó en 50,36 puntos, apenas por encima del umbral que separa el optimismo del pesimismo. Si bien el resultado confirma una percepción favorable entre los empresarios, también muestra una leve corrección respecto a noviembre, lo que sugiere un escenario de expectativas positivas, pero sin un impulso generalizado.
El desempeño sectorial fue heterogéneo. Comercio, sector financiero, transporte, otros servicios e inmobiliario lograron mantenerse en terreno optimista, aunque con intensidades distintas. En contrapartida, la construcción volvió a ubicarse por debajo del nivel de confianza, consolidándose como el principal factor que limitó una mejora más sólida del índice agregado.
En el sector comercio, las expectativas mostraron señales de cautela vinculadas a una menor evaluación de las ventas recientes y de las proyecciones para los próximos meses. Aun así, el empleo exhibió una leve mejora en las expectativas futuras, lo que indica que las empresas del rubro mantienen una postura prudente, pero sin anticipar ajustes significativos en sus plantillas laborales.
El sector financiero, por su parte, cerró diciembre con una leve mejora intermensual. La percepción positiva estuvo sostenida por una recuperación en la demanda reciente de servicios y una evaluación estable del empleo. Sin embargo, las expectativas sobre la situación futura y la facturación esperada mostraron ajustes a la baja, reflejando un contexto de estabilidad más que de expansión acelerada.
En transporte, el indicador se mantuvo sin variaciones, consolidando un escenario de estabilidad. Si bien mejoró la evaluación sobre la situación futura de las empresas, esta tendencia fue compensada por una menor expectativa de demanda para los próximos meses, lo que dejó al sector sin señales claras de crecimiento adicional.
El grupo de otros servicios, que incluye actividades profesionales, logísticas y tecnológicas, permaneció en zona de optimismo, aunque registró una caída intermensual. El retroceso estuvo explicado principalmente por el deterioro de las expectativas empresariales y de la demanda proyectada a corto plazo, marcando un cierre de año más débil en términos de proyección.
El sector inmobiliario fue el principal motor del optimismo en diciembre. Mostró una mejora generalizada tanto en la situación actual como en las expectativas de actividad, empleo y demanda. Este comportamiento sugiere una recuperación más firme del sector y una mayor confianza en su dinámica, posicionándolo como el rubro que más aportó a sostener el indicador general en terreno positivo.
En contraste, la construcción continuó profundizando su pesimismo. El índice del sector volvió a retroceder, afectado por una evaluación desfavorable de la actividad reciente, el nivel de empleo y la cartera de pedidos. A ello se sumaron factores estructurales que siguen condicionando su desempeño, como las restricciones financieras y la escasez de mano de obra, señaladas por las empresas como los principales límites para la recuperación.
El cierre del 2025 deja así un escenario de optimismo empresarial moderado, sostenido por sectores específicos y con desafíos persistentes en otros. De cara al 2026, las expectativas se mantienen positivas, pero con una lectura prudente, en un contexto donde la evolución de la demanda y la capacidad de recuperación de los sectores rezagados serán claves para consolidar un crecimiento más equilibrado.


