La economía cerró el 2025 con crecimiento sólido y baja inflación

La economía paraguaya finaliza el 2025 con un desempeño mejor al previsto y con señales de estabilidad macroeconómica que fortalecen las perspectivas…

| Por La Tribuna-
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La economía paraguaya finaliza el 2025 con un desempeño mejor al previsto y con señales de estabilidad macroeconómica que fortalecen las perspectivas para el próximo año. El Banco Central del Paraguay (BCP) ajustó al alza su estimación de crecimiento y confirmó un escenario de inflación contenida, en un contexto internacional todavía incierto, pero menos volátil que meses atrás.

El último Informe de Política Monetaria (IPoM), correspondiente a diciembre, señala que el producto interno bruto (PIB) crecerá 6% en el 2025, superando la proyección previa de 5,3%. La revisión responde al mayor dinamismo observado en la actividad económica durante el segundo semestre, con un desempeño destacado de los sectores de servicios, manufacturas, comercio, electricidad y agua, así como de la agricultura.

El crecimiento interanual del tercer trimestre alcanzó el 6,6%, impulsado por la demanda interna y por una mejora en varios componentes de la oferta. Incluso al excluir la agricultura y las binacionales, el nivel de actividad mantuvo una expansión similar, lo que evidencia un proceso de crecimiento más equilibrado y menos dependiente de factores puntuales.

Desde la óptica del gasto, el informe destaca el rol del consumo privado y de la formación bruta de capital fijo, que siguieron mostrando una dinámica favorable. Las exportaciones también registraron un desempeño mejor al inicialmente proyectado, mientras que el consumo público tuvo una incidencia menor sobre el crecimiento total.

En materia de precios, el BCP subraya la desaceleración sostenida de la inflación a lo largo del último trimestre del año. La inflación interanual del Índice de Precios al Consumidor se redujo a 3,1% en diciembre, desde el 4,3% observado en septiembre. La moderación se explicó principalmente por la baja en los precios de bienes durables, combustibles y alimentos, con una caída significativa en la inflación de la carne vacuna.

La inflación subyacente, que excluye alimentos y energía, también mostró una trayectoria descendente y cerró el año en 2,3%, mientras que la inflación de servicios se mantuvo en torno al 3,5%. En este contexto, las expectativas inflacionarias permanecieron alineadas con la meta del BCP, fijada en 3,5% con un rango de tolerancia de dos puntos porcentuales.

Este escenario llevó al Comité de Política Monetaria a mantener sin cambios la tasa de referencia en 6% durante los meses de octubre, noviembre y diciembre. La autoridad monetaria consideró que la economía opera cerca de su nivel potencial y que no existen presiones inflacionarias que justifiquen ajustes adicionales en el corto plazo.

Para el 2026, el BCP proyecta una expansión del PIB de 4,2%, con crecimiento en los tres grandes sectores económicos. El sector terciario continuaría liderando la actividad, impulsado por el comercio y otros servicios, mientras que la industria y la construcción mostrarían avances moderados. El sector primario crecería a un ritmo más acotado, condicionado en parte por factores climáticos.

En cuanto a la inflación, el escenario base prevé que se mantenga en torno a la meta durante el 2026, sin desvíos significativos. El informe no identifica presiones relevantes desde la demanda interna ni desde el frente externo, siempre que no se produzcan choques abruptos en los precios internacionales o en las condiciones financieras globales.

El IPoM advierte, no obstante, que los principales riesgos siguen siendo de origen externo, asociados a tensiones geopolíticas, eventuales restricciones al comercio y a la evolución de la política monetaria en las principales economías. A nivel local, el factor climático continúa siendo el principal elemento de atención, aunque las condiciones observadas hacia el cierre del año resultaron favorables para el sector agrícola.

En síntesis, el Banco Central concluye que Paraguay cierra el 2025 con una economía en expansión, inflación controlada y fundamentos macroeconómicos sólidos, lo que permite encarar el 2026 con un margen mayor de previsibilidad, en un entorno internacional que sigue siendo desafiante.

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