Economia

Mapa demográfico se mueve, el Chaco crece y Asunción pierde peso

Paraguay seguirá creciendo en población durante la próxima década, aunque a un ritmo más lento y con marcados contrastes territoriales. Mientras el C…

| Por La Tribuna
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 Paraguay seguirá creciendo en población durante la próxima década, aunque a un ritmo más lento y con marcados contrastes territoriales. Mientras el Chaco y algunas zonas del interior ganan protagonismo demográfico, Asunción consolida una tendencia de caída que redefine el equilibrio poblacional del país hacia el 2035.

Las proyecciones poblacionales al año 2035 confirman un fenómeno que ya se percibe en la dinámica urbana y productiva del país: Paraguay crecerá en habitantes, pero ese crecimiento será moderado y desigualmente distribuido. Según los datos oficiales, la población total pasaría de 6,4 millones de habitantes en 2025 a 6,8 millones en 2035, lo que representa una expansión acumulada de 5,8% en diez años, en un contexto de desaceleración demográfica gradual.

Más que el tamaño del crecimiento, lo relevante es cómo se reparte. El mapa poblacional del futuro cercano muestra un desplazamiento claro hacia el área metropolitana, el norte del país y, con mayor intensidad relativa, la Región Occidental. El departamento Central se mantendría como el principal polo demográfico, alcanzando alrededor de 2,2 millones de habitantes en 2035, con un incremento del 10% respecto a los niveles actuales. Esta expansión refuerza la presión sobre la infraestructura, servicios y transporte en el entorno metropolitano.

Alto Paraná también seguiría ganando población, con un crecimiento proyectado de 8,7%, equivalente a unos 80.000 nuevos habitantes. Este aumento acompaña el dinamismo económico del departamento, impulsado por el comercio, la industria y su rol estratégico en la frontera. Sin embargo, el mayor impacto relativo se observa en el Chaco paraguayo, donde el crecimiento porcentual supera ampliamente el promedio nacional.

Boquerón lideraría la expansión demográfica relativa con un aumento del 21,7%, lo que implica cerca de 98.800 nuevos habitantes hacia 2035. Le siguen Presidente Hayes, con un crecimiento del 13,8% (151.000 habitantes adicionales), y Alto Paraguay, con una suba del 12,2% (21.000 habitantes). Estos números reflejan una mayor atracción poblacional hacia la región occidental, asociada al avance de la producción ganadera, inversiones logísticas y nuevas oportunidades económicas.

Este cambio no solo redefine la distribución territorial de la población, sino que también plantea desafíos para la planificación pública, especialmente en materia de caminos, servicios básicos, salud y educación en zonas históricamente menos pobladas. La expansión del Chaco deja de ser una proyección lejana para convertirse en una realidad demográfica concreta.

En contrapartida, Asunción aparece como la gran perdedora del proceso. La capital del país registraría una caída poblacional de 6,7% al 2035, profundizando una tendencia de pérdida relativa que ya se viene observando en la última década. El desplazamiento hacia ciudades del área metropolitana y del interior reduce el peso demográfico de la capital, que enfrenta desafíos de envejecimiento poblacional y reconversión urbana.

Otros departamentos como Paraguarí y Ñeembucú también mostrarían leves retrocesos en su población, mientras que Itapúa, Caaguazú y Guairá apenas registraron crecimientos marginales, por debajo del promedio nacional. Este escenario sugiere un país que crece poco en términos absolutos, pero que se transforma profundamente en su estructura territorial.

La proyección al 2035 deja en claro que el debate demográfico ya no pasa solo por cuántos habitantes tendrá Paraguay, sino por dónde vivirán, cómo se moverán y qué infraestructura será necesaria para acompañar esos cambios. El crecimiento del Chaco y la retracción de Asunción marcan un nuevo equilibrio que obligará a repensar políticas públicas, inversión y desarrollo urbano en los próximos años.

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