Pese a un primer trimestre marcado por bajantes severas y problemas operativos, el sector naviero logró cerrar el 2025 con 25 millones de toneladas movilizadas en la hidrovía, un resultado que reencauzó la actividad y habilita un ambicioso objetivo de duplicar la carga en los próximos años.
El sector naviero paraguayo cerró el 2025 con un balance positivo, luego de atravesar uno de los años más exigentes desde el punto de vista hidrológico y operativo. La actividad en la Hidrovía Paraguay-Paraná logró sostenerse y finalizar el ejercicio con alrededor de 25 millones de toneladas de carga movilizadas, un volumen comparable a los mejores registros recientes y muy por encima de los años críticos.
El inicio del año estuvo condicionado por niveles de agua extremadamente bajos, una situación heredada del 2024, cuando el río registró marcas históricamente por debajo de la media. A ese escenario se sumó la sedimentación del río Bermejo, que generó un taponamiento en su desembocadura sobre el río Paraguay, provocando demoras, acumulación de barcazas y la necesidad de dragados correctivos de emergencia.
La situación comenzó a revertirse a partir de abril, cuando las lluvias permitieron una recuperación sostenida de los niveles hídricos. Entre mayo y septiembre, la hidrovía operó con aguas altas o por encima de la media, lo que permitió normalizar la navegación, descongestionar los puertos y recuperar el flujo de cargas. Ese período fue clave para compensar el arranque negativo del año y sostener el volumen total movilizado.
Desde octubre, el río volvió a descender siguiendo su curva estacional, aunque sin llegar a interrumpir la navegación. Si bien los niveles actuales siguen siendo bajos y variables, el sistema logró mantenerse operativo durante todo el año, evitando un freno total de la actividad.
En términos de resultados, el contraste es claro. En años adversos, la hidrovía llegó a mover apenas 15 millones de toneladas, mientras que en el 2025 se alcanzaron 25 millones, consolidando un desempeño que el sector considera positivo. A partir de esta base, los armadores plantean un objetivo de mediano plazo ambicioso: duplicar el volumen y alcanzar 50 millones de toneladas anuales.
Uno de los factores que aportó previsibilidad fue la continuidad del dragado de mantenimiento. El Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones adjudicó una nueva licitación por tres años, que asegura trabajos en los principales tramos de navegación y contempla 6 millones de metros cúbicos de dragado para el período 2026-2028. Para el sector, contar con dragado asegurado es una condición indispensable para planificar inversiones.
De cara al 2026, también se prevé la ejecución de un dragado preventivo en la desembocadura del río Bermejo, con el objetivo de anticiparse a posibles complicaciones durante el primer trimestre, considerando que las proyecciones hidrológicas no son alentadoras.
En el plano regional, uno de los principales focos sigue puesto en la concesión del tramo argentino de la hidrovía. El sector naviero insiste en la necesidad de separar el tramo fluvial del marítimo, para evitar que los costos de dragado de profundización, utilizados por grandes buques oceánicos impacten sobre la navegación fluvial. Actualmente, el peaje de USD 1,25 por tonelada es considerado elevado por los usuarios, sin mejoras equivalentes en tiempos o seguridad.
Otro punto relevante es la actualización de las dimensiones de los convoyes, proponiendo pasar de 290 por 50 metros a 290 por 65 metros, una práctica que ya se aplica en gran parte del tramo soberano paraguayo y que permitiría ganar eficiencia logística.
Con una flota que supera las 3.400 embarcaciones, la incorporación prevista de más de 20 nuevos remolcadores en el 2026 y una institucionalidad en proceso de fortalecimiento, el sector naviero cierra el 2025 con números sólidos y una agenda clara para sostener el crecimiento del comercio fluvial.


