El titular de la UIP, Enrique Duarte, trazó un balance del 2025 industrial, complementado con su discurso de fin de año. Crecimiento, modernización y urgencias estructurales requieren decisiones políticas.
El cierre del 2025 encuentra a la industria paraguaya en una posición de avance, pero también de advertencia. Así lo afirmó el presidente de la Unión Industrial Paraguaya (UIP), Enrique Duarte, en entrevista con La Tribuna, donde analizó el desempeño del sector y reforzó su mensaje institucional de fin de año.
La combinación de ambos diagnósticos, tanto el discurso ofrecido por el representante de la UIP, así como su discurso de cierre de año, ofrece una radiografía precisa del momento que vive el aparato productivo y del camino que deberá recorrer en 2026.
Duarte destacó que el año dejó un crecimiento moderado y heterogéneo entre rubros, aunque con señales claras de fortalecimiento. “Tuvimos sectores que se movieron con mucha fuerza, como alimentos y bebidas, farmacéuticos, químicos y manufacturas exportadoras”, afirmó. Sin embargo, advirtió que otros siguen frenados por problemas estructurales que “golpean con más fuerza debido al contrabando, la informalidad y la inseguridad jurídica”.
El dirigente recordó que la industria manufacturera suma más de 33.000 nuevos empleos y supera 630.000 trabajadores formales, según datos del INE recogidos en su discurso institucional. “Estamos atravesando una buena coyuntura macroeconómica”, aseguró, aunque insistió en que estos logros deben recibirse “con beneficio de inventario”.
Sobre la inversión, Duarte mencionó que el sector registró un salto significativo: “La importación de bienes de capital aumentó y la inversión industrial privada creció un 210% en cinco años, equivalente a 800 millones de dólares”, expresó citando los datos oficiales de la UIP. Las exportaciones, por su parte, superaron los USD 6.400 millones, representando el 56% del total enviado a 142 mercados.
No obstante, el titular del gremio alertó que el país sigue arrastrando problemas que requieren decisiones de fondo. “Necesitamos abandonar los discursos estériles y encarar con imaginación y valentía las reformas que nuestro país necesita”, expresó con énfasis en su mensaje de fin de año. Una de las urgencias que mencionó es la reforma de la Caja Fiscal, que según dijo está “reprimiendo recursos genuinos” destinados a educación, salud y seguridad.
En la misma línea, insistió en la necesidad de ordenar la política energética. Duarte afirmó que Paraguay no puede permitir que la incertidumbre tarifaria limite inversiones y competitividad. “Es urgente constituir un órgano regulador que determine tarifas con criterios técnicos y de transparencia, promoviendo la inversión privada en generación”, reclamó.
Duarte también valoró avances en articulación público-privada, pero pidió más dinamismo en la implementación. “Podemos tener buenas normas, pero si no se ejecutan con rapidez, las oportunidades se pierden”, señaló. Al mismo tiempo, recordó que la UIP acompañó la nueva Ley de Parques Industriales, programas de mipymes y regulaciones energéticas, aunque hizo hincapié en que el Estado debe acelerar su ritmo de gestión.
Otro punto crítico es la seguridad jurídica. En su mensaje de cierre, Duarte expresó preocupación por decisiones institucionales que “confunden y desalientan”, citando ejemplos que van desde medidas cautelares que afectan a entidades regulatorias hasta sanciones desproporcionadas de organismos de control. “No nos engañemos: el desarrollo social exige expansión continua del producto interno bruto, pero también reglas claras”, sostuvo.
El presidente de la UIP dedicó espacio central a la formación del capital humano, señalando que es uno de los mayores desafíos estructurales del país. Destacó el aporte de la Universidad Paraguayo Alemana, con más de 400 ingenieros egresados, y el trabajo de Cepprocal, que capacitó a 80.000 colaboradores en 20 años. “No descuidemos la célula básica de la sociedad: las personas y su formación”, subrayó.
Finalmente, Duarte llamó a la unidad y a la acción. “Desde la UIP invitamos a la acción y llamamos a la unidad”, expresó en su cierre, anticipando que el 2026 será un año emblemático por los 90 años de la organización. Reiteró, además, que el país puede convertirse en un polo industrial regional si se consolida una política industrial de Estado, se asegura energía competitiva y se articula una agenda público-privada que traduzca diagnósticos en hechos. “La industria está lista para competir; lo que pedimos es un entorno que acompañe ese esfuerzo”, concluyó.


