El último mes del año encontró a restaurantes y servicios de catering operando al límite, en un año que mostró un repunte del consumo interno y consolidó a la gastronomía como uno de los sectores más dinámicos de la economía local, con picos históricos de actividad.
La vorágine de diciembre volvió a poner a la gastronomía paraguaya en el centro de la agenda urbana. No se trata solo de mesas llenas y eventos corporativos, sino de una demanda que superó las proyecciones del sector y obligó a negocios de diferentes escalas a maximizar recursos para sostener la operación. El cierre de 2025 exhibe un cambio de comportamiento del consumidor y una reactivación que se venía insinuando desde mediados de año.
El sustento económico puede rastrearse en los datos del Banco Central del Paraguay, que reportó un crecimiento del 7,7% en el sector servicios a septiembre, con un acumulado anual del 5,4%. La cifra confirma que el consumo interno ganó terreno, impulsando actividades vinculadas a la gastronomía, hotelería, transporte y comercio. Lo que los indicadores muestran en números, diciembre lo tradujo a velocidad, reservas anticipadas y capacidad colmada.
Para el servicio de catering, el mes fue un punto de quiebre. Stefano Ribone, referente del rubro, reconoce que el volumen de eventos corporativos y privados superó cualquier planificación previa. Las celebraciones simultáneas, sumadas a clientes que reclaman propuestas novedosas, transformaron la agenda en una carrera contrarreloj. El empresario sintetiza el año como el mejor desde que abrieron, marcado por un público más exigente y dispuesto a experimentar.
Desde una lógica distinta, pero con desafíos similares, Báez Eventos y Asado Báez vivieron un incremento notable en cobertura y volumen. La empresa reportó más del 90% de fechas ocupadas y un salto de 10.000 a 12.000 comensales atendidos en comparación con el año anterior. El crecimiento, aunque celebrado, dejó una conclusión evidente: la demanda avanza más rápido que la capacidad logística, una tensión que se repite en todo el sector.
Los restaurantes tampoco escaparon a la saturación. En el grupo Talleyrand, que reúne locales urbanos de alta rotación, diciembre comenzó antes de lo previsto, con reservas que se anticiparon semanas y propuestas de menú fijo que respondieron a una demanda de previsibilidad en precios. La directora del grupo, Leticia Vallejos, define al año como intenso y con meses "históricos", aunque reconoce que no todos tuvieron el mismo ritmo.
La percepción común entre los empresarios es que el repunte no depende del turismo. Según Vallejos, el movimiento provino casi en su totalidad de clientes locales, lo que rompe con la creencia de que la gastronomía depende del visitante extranjero para alcanzar niveles de rentabilidad. La recuperación aparece entonces como un fenómeno doméstico, apoyado en un consumidor que volvió a socializar fuera de casa.
Más allá de los balances, el cierre de 2025 exhibe una postal reveladora: cocinas encendidas desde temprano, personal agotado, proveedores trabajando al límite y planes de expansión sujetos a un contexto que todavía no despeja todas las incertidumbres. La saturación, lejos de verse como un problema, fue recibida como señal de maduración del mercado.
El desafío para el sector será sostener el impulso cuando desaparezca el efecto estacional de fin de año. Con más clientes, mayor competencia y un público que demanda experiencias antes que los menús estándar, la gastronomía local tendrá que equilibrar ritmo, inversión y creatividad. El 2025 deja una certeza, el consumo volvió. Pero también plantea una pregunta abierta, ¿podrá el sector seguir el ritmo sin perder sabor?


