Economia

Seguridad y estrategia corporativa marcan el nuevo rumbo fiduciario

Investor Fiduciaria se convirtió en la primera empresa del rubro en certificar todos sus procesos bajo la norma ISO 27001:2022, un sello que busca bl…

| Por La Tribuna
Equipo de Investor Fiduciaria, responsable del proyecto que permitió certificar sus procesos con ISO 27001:2022.

Investor Fiduciaria se convirtió en la primera empresa del rubro en certificar todos sus procesos bajo la norma ISO 27001:2022, un sello que busca blindar la información y profesionalizar el mercado fiduciario en Paraguay.

En un contexto económico en el que la confianza corporativa se mide tanto por resultados financieros como por la seguridad de sus operaciones, Investor Fiduciaria decidió avanzar hacia un estándar internacional que pocas organizaciones del país han logrado implementar. La compañía obtuvo la certificación ISO 27001:2022 en el 100% de sus procesos, un logro que la ubica como pionera en el sector fiduciario nacional.

El reconocimiento llegó de la mano de Staregister  (Servicios de Certificación Internacional), una certificadora global que audita la estructura organizacional, sus políticas internas y la capacidad para gestionar riesgos.

En términos prácticos, la certificación supone que la empresa adoptó un sistema capaz de prevenir incidentes, administrar crisis y garantizar la continuidad operacional, tres variables que en la industria financiera suelen definir la reputación.

De acuerdo con la información oficial, la implementación del estándar implicó un trabajo que comenzó desde la fundación de la empresa y fue concebido como un componente central de su modelo de negocios. La estrategia fue liderada por el área de riesgos, que tuvo que adecuar normas internas, conformar controles, capacitar a los equipos y atravesar una serie de auditorías internas antes de enfrentar la evaluación final.

Uno de los desafíos fue trasladar este enfoque a una compañía que se encuentra en pleno crecimiento. En palabras de la empresa, el proceso requirió integrar el estándar a la dinámica diaria, incorporando medidas de seguridad como parte de la cultura operativa y evitando que la certificación quedará aislada como un trámite burocrático.

El resultado, según refieren, no se limita a una placa de reconocimiento o un sello para exponer en la web corporativa: permite anticipar riesgos, fortalecer la continuidad operativa y consolidar una estructura que evolucione junto con el negocio. En términos más amplios, representa un criterio de gestión que toma relevancia a la luz de la creciente digitalización y de las amenazas vinculadas al manejo de datos.

La certificación llega en un año particular para Investor Fiduciaria. En junio, la empresa fue calificada con “py AAsf estable” por Feller Rate, destacando su capacidad de cumplimiento, la solidez operativa y la calidad de sus procesos internos. La evaluación hizo hincapié en la gestión de riesgos y profesionalismo del equipo, dos factores que dialogan directamente con el esfuerzo por adoptar la norma ISO.

Fundada en el 2010, la firma administra más de 2.500 estructuras fiduciarias y opera proyectos de diversos sectores, desde fideicomisos de garantía hasta vehículos diseñados para desarrollar negocios en múltiples regiones del país. En ese universo, la protección de datos y el cumplimiento normativo aparecen como demandas crecientes de clientes, reguladores y socios estratégicos.

Con la certificación, la compañía busca proyectar una ventaja competitiva en mercados donde ya no alcanza con ser eficiente, sino también infalible en materia de seguridad. La adopción de la norma ISO se presenta como una respuesta a ese escenario, en donde menos reactiva y más predictiva, menos fragmentada y más sistémica, menos centrada en resultados coyunturales y más en sostenibilidad.

El estándar también tiene una dimensión cultural. Según los lineamientos de la propia norma, las organizaciones certificadas deben fortalecer comportamientos asociados a la prevención, la resiliencia y la innovación. Eso implica tener equipos capaces de identificar riesgos, gestionar amenazas emergentes y adaptarse a cambios regulatorios o tecnológicos, incluso cuando estos todavía no figuran en el horizonte del negocio.

En un sector donde la confianza suele ser un activo tan valioso como el capital, la certificación ISO 27001 opera como una declaración de principios. No solo sobre lo que una empresa es, sino sobre el tipo de actor que aspira a ser en un mercado cada vez más dependiente de la información y cada vez menos tolerante al error.

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