La producción de dátiles Medjool avanza en Mariscal Estigarribia como parte de una apuesta privada que busca transformar la matriz agrícola del Chaco y proyectar al Paraguay como proveedor de un fruto premium en el Mercosur.
En una región marcada por la ganadería y los cultivos extensivos, el Chaco paraguayo empieza a escribir un capítulo distinto, pues con la iniciativa impulsada por La Herencia SA avanza de forma gradual pero firme y pretende convertir al país en un actor emergente dentro del negocio regional del dátil, con la instalación de una plantación de dátiles Medjool, una fruta de alto valor comercial que hasta hace pocos años parecía ajena al clima local.
El proyecto se inició con la importación de plantines desde Israel, reconocido por sus avances tecnológicos en agricultura desértica. En la primera etapa se plantaron 24 hectáreas en Mariscal Estigarribia, en el departamento de Boquerón, donde el clima cálido-seco y la disponibilidad de agua subterránea ofrecieron condiciones propicias para la adaptación de la palmera datilera. La empresa prevé llegar a 300 hectáreas en los próximos años, un salto que permitiría producir volúmenes comerciales suficientes para abastecer al mercado local y proyectar exportaciones.
El interés por este cultivo surge en un contexto donde Paraguay importa alrededor de 140 toneladas de dátiles anualmente. Ese mercado, plenamente abastecido por proveedores de Medio Oriente y el norte de África, abre una ventana para la sustitución de importaciones y la construcción de una oferta nacional. Actualmente, los primeros frutos del proyecto ya llegan a supermercados de Asunción, Ciudad del Este y Encarnación, mientras la empresa ajusta procesos y calibra su producción.
Aunque la palmera requiere varios años para alcanzar su máximo rendimiento, los avances observados hasta ahora confirman la viabilidad del emprendimiento. La variedad Medjool, conocida por su tamaño, suavidad y contenido de azúcar, posee una demanda estable en segmentos de consumo saludable y en la industria gastronómica, donde se paga un valor muy superior al de frutas tradicionales.
Más allá del mercado interno, la apuesta estratégica está orientada al Mercosur. Países como Argentina, Uruguay y Chile adquieren grandes volúmenes de dátiles desde regiones lejanas, lo que aumenta costos logísticos. Una producción estable proveniente del Chaco podría convertirse en una alternativa competitiva, con productos frescos, menor tiempo de entrega y una estructura de costos más controlada.
La empresa también analiza la elaboración de derivados, como mermeladas y jarabes naturales, que permitirían ampliar su portafolio y apuntar a nichos específicos dentro y fuera del país. Estas líneas representan una oportunidad de mayor valor agregado y fortalecen la visión de construir una cadena agroindustrial alrededor del fruto.
Además del componente agrícola, el proyecto tiene un efecto directo en la dinámica social de la zona. La Herencia estima que la expansión completa del cultivo podría generar alrededor de 300 empleos formales entre labores de campo, procesamiento y logística. Para comunidades del Chaco Central, donde las fuentes de trabajo son limitadas, esta iniciativa representa una alternativa concreta de desarrollo económico.
El avance del cultivo de dátiles se inscribe también en una agenda más amplia de reconversión productiva del Chaco, que en los últimos años atrajo inversiones en sectores como ganadería tecnificada, agroindustria y servicios. La plantación de Medjool aparece así como un ejemplo de innovación agrícola que explora rubros adaptados a climas áridos y con potencial de exportación.
Aunque es un proyecto joven, la producción de dátiles comienza a posicionarse como una señal del rumbo que podría tomar el Chaco en los próximos años. Con visión de largo plazo, inversión sostenida y un mercado regional con oportunidades, el cultivo busca demostrar que la diversificación es posible en una región históricamente asociada a un único perfil productivo.


