Un encuentro bilateral en Ankara volvió a encender la expectativa de que la carne paraguaya regrese al mercado turco. La decisión de enviar auditores marca un avance después de años sin presencia en ese destino clave.
La posibilidad de que la carne paraguaya retorne al mercado turco dejó de ser una hipótesis diplomática y empezó a tomar forma concreta tras la misión oficial que el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) llevó a Ankara. Allí, en una reunión técnica y política que reunió a autoridades de ambos países, Türkiye decidió dar el paso más sensible del proceso, enviar una auditoría sanitaria al Paraguay.
El regreso a ese mercado no es un capricho, sino que más bien, Türkiye actúa como puente comercial entre Europa y Asia. Posee un consumo interno robusto y una necesidad constante de abastecimiento externo. Para un país exportador como Paraguay, recuperar esa plaza implica diversificación, volumen y una señal de confianza hacia el resto del mundo.
La comitiva estuvo encabezada por el ministro de Agricultura y Ganadería, Carlos Giménez y el viceministro de Ganadería, Marcelo González Ferreira, acompañado por el embajador paraguayo en Ankara, Guillermo Sosa, y el consejero Martín Giret. Pero más allá de los nombres, lo que se discutió en la mesa fue el valor estratégico de una relación comercial que puede beneficiar de forma directa a la cadena cárnica paraguaya.
Türkiye puso el acento en la necesidad de garantizar controles sanitarios estrictos, es por ello que la auditoría que llegará al país será la pieza que determinará si Paraguay vuelve a figurar en la lista de proveedores aprobados. El examen abarcará trazabilidad, capacidad industrial, bioseguridad y cumplimiento de protocolos internacionales. No es un trámite corto, pero marca una diferencia, la negociación ya no está en fase declarativa, sino en proceso técnico.
La carne bovina fue el eje principal, pero no fue el único rubro en discusión. Durante la reunión, Türkiye también mostró interés en arroz y sésamo, dos productos que en los últimos años ganaron terreno en la canasta exportadora nacional. La apertura de estos rubros podría ampliar la presencia paraguaya en un mercado de 85 millones de habitantes, atractivo por volumen y por su rol como plataforma hacia otras regiones.
Aunque el sector ganadero celebró el avance, también se mantiene cauto, ya que ha conocido procesos similares en otros mercados y sabe que cada auditoría es distinta. Sin embargo, la señal diplomática es fuerte, Türkiye no hubiese activado el envío de técnicos si la intención no fuera avanzar hacia una habilitación formal.
El potencial impacto económico no es menor, pues para volver a operar en ese destino supone la posibilidad de captar un mercado con alta demanda estacional y una estructura importadora consolidada. Para frigoríficos y productores, abrir un nuevo canal implica mejorar la competitividad y ampliar el repertorio de clientes, algo esencial en un escenario internacional cada vez más disputado.
Otro punto valorado en Ankara fue el fortalecimiento del diálogo bilateral. La reunión permitió reactivar una agenda que llevaba años congelada y abrir espacio para nuevas negociaciones. En un contexto global donde los mercados se mueven por confianza y cumplimiento, tener una relación directa con las autoridades sanitarias turcas coloca a Paraguay en una posición más sólida.
Por ahora, todas las miradas están puestas en la llegada de los auditores y en el informe que elaboren tras recorrer establecimientos, laboratorios y sistemas de control. De ese documento dependerá el siguiente paso, la habilitación o la apertura de nuevas exigencias técnicas.
Lo cierto es que la negociación ya dejó de ser un anuncio. Türkiye volvió a mirar hacia la carne paraguaya y Paraguay volvió a entrar en la conversación. Si el proceso avanza sin sobresaltos, los próximos meses podrían devolver al país a un mercado que alguna vez fue parte clave de su mapa exportador.




