En la última semana de noviembre la cotización del dólar arrancó con operación a la baja, ya que volvió al tope de los G. 7.000 por unidad, a la venta minorista y el pasado lunes 24 de noviembre, el precio retrocedió entre 20 y 40 puntos desde el viernes pasado.
Este comportamiento va contra todo pronóstico, ya que tanto analistas privados, así como los del mercado interno, esperaban un aumento del dólar en el país, teniendo en cuenta que se acercan las festividades de fin de año.
Según el economista Sergio Sapena en comunicación con La Tribuna, esta cotización a la baja del dólar tiene dos aristas fundamentales que se deben tener en cuenta.
“En primer lugar es una política implementada por el gobierno de Estados Unidos, que está buscando que la mayor inundación en dólares que está imprimiendo o más bien, que está emitiendo, a través de la baja de la tasa de interés. Esto se debe a una búsqueda de aceptación del mercado, la idea es que la mayor cantidad de dólares se acepte a un precio más bajo”.
Sapena indica que, se está abaratando el precio del dólar en el mundo, en especial en Estados Unidos, ya que esto impulsará la industria norteamericana “con un dólar más débil o más barato”, lo que hará que la mayor cantidad de firmas internacionales puedan comprar producción estadounidense.
“En segundo lugar, esto tiene un efecto en los países que usan el dólar como moneda de cambio o como moneda de valor y como unidad de atesoramiento de valor de reserva”.
Asimismo, expresó que los precios que podrían verse afectados por la caída del dólar serán los que son importados. Al mismo tiempo explicó que ese descenso en los precios no se dará ahora, sino que entre los meses de febrero y marzo del 2026.
“Yo lo que le diría a la gente es que esperen para comprar, porque los precios aún se mantendrán altos, pero que a inicios del 2026 recién se sentirá el impacto de esta cotización en los productos importados desde Estados Unidos”.
El profesional expresó que básicamente esta es una buena noticia, ya que una gran parte de los productos importados que se consumen en el país están en dólares.
De la misma forma expresó que se debería registrar una mayor caída del dólar, llegando a G. 6.000, teniendo en cuenta que al tipo de cambio que tenemos en nuestro país, la baja debería de darse entre un 25% y el 30%.
“Desde los Estados Unidos se está trabajando para abaratar la moneda norteamericana y eso se debe reflejar no solo en nuestro país, sino que en todos los países de nuestra región”, concluyó diciendo.
En ese sentido, la divisa norteamericana, lejos de mostrar recuperación como es costumbre en el último tramo del año, aparenta que seguirá con su tendencia a la baja en este cierre de ejercicio.


