Economia

San Pedro logra remates récord y pide mayor espacio ganadero

La última edición de la Feria Agropecuaria de San Pedro cerró con números históricos, con más de G. 5.300 millones en dos jornadas de remate. El éxit…

| Por La Tribuna
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Feria Agropecuaria de San Pedro, con 134 expositores y más de 30.000 visitantes

La última edición de la Feria Agropecuaria de San Pedro cerró con números históricos, con más de G. 5.300 millones en dos jornadas de remate. El éxito, sin embargo, abrió un debate urgente, el espacio ya quedó chico para el crecimiento del hato y de las exigencias del público.

La Feria Agropecuaria de San Pedro volvió a demostrar por qué se consolidó como uno de los eventos ganaderos más fuertes del norte. Lo que en otros años parecía un desafío de convocatoria, en esta edición se transformó en una señal clara de dinamismo: miles de visitantes, un flujo comercial intenso y dos remates que, sumados, llevaron la facturación a G. 5.335 millones.

El primero, realizado el miércoles, se centró en la invernada y reunió 635 animales. Las ventas reflejaron precios firmes, las hembras promediaron G. 22.300 por kilo y los machos casi G. 25.000. El segundo remate, el de reproductores, cerró el viernes con valores que marcaron tendencia. Los toros alcanzaron un promedio de G. 26 millones, con alta demanda y mayoría de lotes colocados. Las vaquillas rondaron los G. 6 millones, mientras que las preñadas se vendieron en torno a G. 1 millón.

Uno de los momentos más observados de la feria fue la salida a pista de un lote destacado de genética Holando. Veintidós vaquillas, prolijamente seleccionadas, promediaron G. 18 millones cada una. Para los criadores más experimentados, esta fue una señal de que el mercado está dispuesto a premiar la calidad y que la región tiene potencial para seguir escalando en ese segmento.

Otro punto que acaparó la atención fue el peso de las colonias menonitas, que adquirieron 18 de los 30 lotes de toros Nelore puestos en venta. Con ello, confirmaron su creciente participación en el negocio ganadero regional y, al mismo tiempo, empujaron hacia arriba los promedios de venta.

Pero la feria no fue solo un espacio de negocios. Con 134 expositores y más de 30.000 visitantes, el evento se transformó en una vitrina de las actividades productivas de la zona. Desde insumos y maquinarias hasta stands institucionales, la feria mezcla tradición y modernidad en un formato que atrae tanto a compradores como a curiosos.

Ese crecimiento, sin embargo, puso sobre la mesa un reclamo que se repitió en pasillos y corrales. La necesidad de ampliar el predio. Este año, un galpón nuevo permitió alojar a 60 animales, pero los productores consideran que la capacidad quedó corta. En la categoría de bozal que debutó este año y tuvo una demanda notable los ejemplares quedaron limitados y varios criadores pidieron duplicar el espacio para poder participar plenamente en la próxima edición.

Los organizadores admiten que la feria ya superó sus propias previsiones. Aunque no descartan incorporar ovinos y caprinos en el futuro, por ahora toda la estructura estuvo orientada al ganado vacuno, principalmente Nelore y Holando. La posible diversificación, según los dirigentes, dependerá de la disponibilidad física y del fortalecimiento logístico.

Más allá del debate sobre el espacio, lo cierto es que la edición 2025 deja señales claras sobre el norte del país que vive un momento de empuje en su actividad pecuaria, los criadores están invirtiendo en genética y la feria se consolida como un punto obligatorio para medir cada año el pulso del negocio ganadero.

Para los productores, el desafío ahora es doble, por un lado, sostener los buenos precios y la calidad genética que la región ya está mostrando, mientras que también desean lograr que la infraestructura acompañe este crecimiento, evitando que el éxito se convierta en un límite. La conversación ya comenzó y todo indica que 2026 llegará con mayores exigencias y expectativas aún más altas.

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