Economia

Cómo la Copa Sudamericana convirtió a Paraguay en un foco atractivo y rentable

La final única de la Copa Sudamericana 2025 no solo coronó a Lanús como campeón continental: también confirmó que el fútbol se ha convertido en una p…

| Por La Tribuna
Aficionados de Lanús animan previo a la final de la Copa Sudamericana No es solo deporte: son restaurantes que generan ingresos, hoteles que desbordan, servicios y productos que encuentran clientes.

La final única de la Copa Sudamericana 2025 no solo coronó a Lanús como campeón continental: también confirmó que el fútbol se ha convertido en una poderosa fuente de ingresos para Paraguay. Durante una semana, Asunción y su área metropolitana vivieron una auténtica “mini temporada alta” impulsada por el partido disputado en el estadio Defensores del Chaco, con hoteles llenos, restaurantes abarrotados y un movimiento inusual en aeropuertos, rutas y pasos fronterizos.

Las autoridades paraguayas manejaron inicialmente una proyección de hasta 42 millones de dólares en ingresos vinculados a la final. Tras el partido, las primeras estimaciones privadas ajustaron esa cifra a alrededor de 28 millones de dólares, igualmente contundente para un evento de un solo día. Más allá de la diferencia entre el cálculo previo y el resultado final, el mensaje de fondo es claro: cada gran competencia internacional que llega al país se convierte en un motor de divisas frescas y en una vitrina estratégica para el turismo.

Uno de los datos más ilustrativos es el número de personas que se movilizó por la final. La Dirección Nacional de Migraciones registró 24.023 visitantes que declararon venir específicamente al país por el encuentro entre Lanús y Atlético Mineiro. De ellos, 12.710 fueron argentinos, 10.993 brasileños y 320 de otras nacionalidades. A esa cifra se suman quienes ingresaron sin declarar el partido como motivo principal, además de los residentes en Paraguay que se trasladaron desde el interior hasta la capital. Así, los recuentos de distintas fuentes elevan el flujo total vinculado al evento a unas 50.000 personas.

El impacto sobre el sector hotelero fue inmediato y contundente: la ocupación alcanzó el 100% en Asunción y ciudades cercanas. Hoteles, posadas y departamentos de alquiler temporal se beneficiaron de tarifas ajustadas a la alta demanda, mientras que la sobrecarga en la capital permitió derramar parte del flujo a localidades del área metropolitana. Este factor no solo implica más ingresos por noche de alojamiento, sino también mayor consumo en desayunos, bares, transporte y servicios complementarios.

La gastronomía fue otra de las grandes ganadoras. Restaurantes, bares, patios de comidas y puestos callejeros aprovecharon una ciudad repleta de hinchas con ganas de celebrar, comer y beber antes y después del partido. A esto se sumó la “Fan Zone” instalada en la Costanera de Asunción, donde la mezcla de conciertos, juegos y ofertas culinarias amplificó el gasto promedio por visitante. El fútbol actuó como disparador de una cadena de consumo que benefició desde grandes cadenas hasta pequeños emprendedores.

En paralelo, el transporte –formal e informal– vivió días de alta actividad. Taxis, plataformas de movilidad, buses chárter y servicios privados trasladaron a miles de personas entre el aeropuerto Silvio Pettirossi, los hoteles, la Costanera y el Defensores del Chaco. Las caravanas de 60 y más buses desde Argentina y decenas desde Brasil movilizaron también recursos en combustibles, peajes, mantenimiento y logística, tanto en Paraguay como en los países vecinos.

El evento supuso igualmente un desafío y una oportunidad en materia de seguridad. Unos 6.000 efectivos policiales fueron desplegados desde los puntos fronterizos hasta Asunción para garantizar que la fiesta futbolera no se desbordara. Si bien estas tareas implican costos importantes para el Estado, también consolidan una experiencia operativa para futuros eventos masivos, desde partidos de copas internacionales hasta competencias como los Juegos Panamericanos Junior ASU 2025 o el propio Mundial que tendrá partidos en suelo paraguayo.

El impacto económico de la Copa Sudamericana 2025 no puede leerse aislado del crecimiento reciente del turismo. Según estimaciones oficiales, la industria turística generó más de 1.500 millones de dólares en 2024, consolidándose como un sector estratégico para la economía nacional. La final se inserta, así, en una política de Estado que busca posicionar a Paraguay como sede recurrente de grandes eventos deportivos, capitalizando la presencia de la Conmebol en Luque y una infraestructura que viene mejorando con cada competencia.

Dentro de la cancha también hubo números grandes. Lanús se llevó USD 9,845 millones en premios acumulados a lo largo del torneo, mientras que Atlético Mineiro embolsó USD 5,73 millones. En total, la Copa Sudamericana 2025 repartió más de USD 80 millones entre los participantes. Si bien estos montos se concentran en los clubes, su circulación impacta en el ecosistema regional del fútbol y refuerza la importancia de que Paraguay siga siendo sede de fases decisivas, donde se concentran la audiencia global y el mayor flujo de visitantes.

El desafío para el país es transformar estos picos de ingreso en una curva ascendente y sostenida. El sector hotelero ya reclama mejor conectividad aérea y vial para que los beneficios de eventos como la Sudamericana se derramen hacia otros departamentos. Si Paraguay logra combinar grandes citas deportivas con una oferta turística diversificada, la experiencia de esta final –con millones de dólares en juego y miles de visitantes vibrando en Asunción– puede convertirse en un modelo replicable, donde cada gol también se celebre en las cajas del comercio, el turismo y la economía nacionales.

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