Economia

Aguinaldo adelantado y dos trabajos para llegar a fin de mes

El aguinaldo llega con diciembre, pero los trabajadores ya no quieren esperar: la mayoría pide cobrarlo al inicio del mes. Enrique López Arce analiza…

| Por La Tribuna-
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El aguinaldo llega con diciembre, pero los trabajadores ya no quieren esperar: la mayoría pide cobrarlo al inicio del mes. Enrique López Arce analiza por qué crece la urgencia, el segundo empleo y la precarización laboral.

Diciembre solía ser el mes de los brindis, las canastas y las fiestas empresariales. Pero ese ritual está cediendo lugar a una realidad mucho más urgente. Según el especialista en empleo Enrique López Arce, un reciente sondeo a 500 trabajadores mostró un cambio rotundo: el 100% prefiere recibir su aguinaldo en los primeros días de diciembre. No es ansiedad, dice él; es necesidad.

El estudio realizado durante ferias de empleo, reveló además que el 82% ni siquiera quiere fiesta de fin de año. Si antes la elección se inclinaba por celebrar, hoy los trabajadores piden que el presupuesto destinado a ese evento se reparta entre ellos. “Es plata o fiesta”, resume López Arce. Y este año, abrumadoramente, eligieron plata.

La radiografía cambia incluso en los detalles menores. En tiempos mejores, regalos como termos, conservadoras o parlantes solían parecer atractivos. Hoy, lo más pedido en el sondeo realizado por el especialista es una canasta básica, con alimentos y artículos esenciales, lo que, para López Arce, habla por sí solo.

Según lo observado por el entrevistado “antes, a las ferias venía gente sin empleo; ahora recibimos muchísimos trabajadores que ya tienen un trabajo formal, pero buscan otro porque no alcanza”.

Los números que comparte lo explican: en junio de 2022 había 6.948 trabajadores de tiempo parcial registrados en IPS; mientras que, en el mismo mes, pero de este año, el número saltó a 24.155.

Son más de 17.000 nuevos trabajadores de jornada reducida, una modalidad legal para quienes trabajan entre 16 y 32 horas semanales. Pero el ingreso resultante pinta la otra parte del cuadro: quien trabaja el mínimo permitido (dos jornadas de ocho horas a la semana) apenas supera los G. 900.000 al mes. Quien llega al tope, ronda los G. 2 millones.

“Con ambos salarios no alcanza”, recalca López Arce.

A eso se suman los choferes de plataformas, unos 20.000 en total. De ellos, 17.000 lo hacen como segundo empleo, aprovechando las horas libres para generar lo que no les da su ingreso principal. “Trabajan sobre necesidad, no por gusto”, agrega.

Aguinaldo: dudas, urgencias y vacíos legales

El aguinaldo, por ley, debe pagarse hasta el 30 de diciembre. Pero la fecha, lejos de ser un beneficio, es vista este año como un problema: “Es triste cobrar después de Navidad”, señala el especialista. Por eso crece la presión para adelantarlo.

Y también las consultas. Las madres trabajadoras, especialmente aquellas que están con reposo médico del IPS, preguntan si ese aporte cuenta para el cálculo. López Arce aclara que no: el aguinaldo se calcula solo sobre lo que la empresa paga directamente; es decir, todo lo que figura en el recibo se suma y se divide entre 12.

Pero hay otro aspecto clave: el aguinaldo es inembargable, por lo que las empresas deben cargarlo correctamente en el sistema bancario para evitar descuentos. Cada diciembre surgen casos en los que ese código no se aplica y el trabajador termina perjudicado.

Aunque las denuncias por no pago del aguinaldo no son muchas, eso no es motivo de celebración. López Arce lo explica sin rodeos: “La gente no denuncia porque tiene miedo de perder su ingreso”.
Con una informalidad que todavía ronda el 58%, muchos aceptan contratos disfrazados o condiciones que no corresponden a la ley por temor a quedarse sin nada.

Los casos abundan: call centers que contratan como independientes, pero exigen horarios fijos; empresas que pagan solo comisiones, funcionarios públicos vinculados a contratos de proyectos que no incluyen aguinaldo. Es una creatividad que, lejos de ser virtud, erosiona derechos básicos.

El especialista cierra con un mensaje claro: el aguinaldo es un derecho que debe pagarse sin descuentos. Pero también insiste en que lo que se ve este año no es un simple ajuste de preferencias, sino un síntoma: la urgencia económica está reconfigurando las costumbres laborales y empujando a miles a trabajar más horas, por menos dinero y con más incertidumbre.

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