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El sector porcino experimenta un crecimiento inusual en 2025 y se posiciona como uno de los segmentos de mayor dinamismo dentro de la producción cárnica nacional. Aunque las cifras sugieren un avance sostenido, los desafíos que acompañan este proceso revelan una estructura que aún requiere bases más sólidas para sostener su expansión. Así lo muestra el Boletín de Carne Porcina N.° 194, que registra un aumento significativo en las exportaciones, precios relativamente estables y una recuperación del interés internacional hacia la proteína local.
Paraguay mantiene un precio de USD 1,82 por kilo vivo, una cifra que lo ubica en una franja media respecto a países de referencia como Brasil, Chile o Uruguay. Esta estabilidad permite a los productores mantener previsibilidad en un contexto global marcado por oscilaciones de demanda y costos crecientes. Sin embargo, también evidencia la necesidad de mejorar los márgenes, especialmente para pequeños criadores que dependen de ciclos irregulares de precios y del comportamiento de los insumos.
Uno de los elementos que condiciona la ecuación productiva es el aumento del costo de la harina de soja, que subió de USD 296 a USD 331 por tonelada. El incremento presiona la estructura de costos y obliga a ajustar manejos internos para evitar una pérdida de rentabilidad que podría afectar principalmente a las granjas de menor escala. Aun así, la estabilidad del dólar está en torno a los G. 7.040, lo que ofrece cierto margen para equilibrar los costos y mantener competitividad.
El eje del crecimiento se encuentra en el frente externo. Entre enero y octubre de este año, Paraguay exportó más de 15.500 toneladas de carne y menudencias porcinas, lo que representa un aumento del 57% en volumen y del 68% en valor respecto al mismo periodo del año anterior. Taiwán continúa siendo el principal destino, pero la apertura de Filipinas y Singapur marca un avance relevante en la diversificación comercial. Estos nuevos mercados exigen estándares sanitarios y logísticos que obligan al país a invertir en infraestructura, trazabilidad y controles más estrictos.
Esa necesidad de fortalecimiento institucional atraviesa todo el boletín. Desde la Asociación de Criadores de Cerdos del Paraguay insisten en que el crecimiento actual debe acompañarse de una política de financiamiento que garantice la ampliación de granjas, la incorporación de tecnología y la formación de mano de obra. La falta de técnicos especializados y la limitada capacidad industrial disponible generan cuellos de botella que podrían ralentizar la expansión si no se atienden a tiempo.
El informe también coloca el desempeño porcino dentro del contexto más amplio del sector cárnico. En octubre, Estados Unidos se convirtió en el principal destino de la carne vacuna paraguaya, un hecho histórico que reconfigura el orden de los mercados y evidencia una mayor penetración de los productos paraguayos en destinos de alta exigencia. Aunque se trate de otra proteína, el movimiento afecta la percepción general de la oferta cárnica nacional y marca un precedente favorable para el posicionamiento del cerdo.
A nivel regional, el comportamiento es desigual. Brasil registró una caída en los precios del cerdo en pie, por una menor demanda industrial y una fuerte competencia con el pollo y la carne bovina, lo que podría influir en los precios internacionales en los próximos meses. Por otra parte, Rabobank proyecta que la porcicultura brasileña crecerá durante la próxima década, un dato que obliga a Paraguay a reforzar su estrategia para mantener presencia en los mercados donde compite directamente.
En Asia, Taiwán levantó las restricciones al transporte de cerdos tras controlar un brote de peste porcina africana. La decisión devuelve estabilidad a uno de los mercados más importantes para la proteína paraguaya. Estados Unidos, en tanto, eliminó el arancel del 10% a la carne argentina, movimiento que podría afectar la competitividad regional dependiendo de cómo se reacomode las cuotas de importación.
Al cierre del año, se encuentra al sector porcino entre resultados históricos y desafíos pendientes. La expansión es real, pero no automática, ya que requiere planificación, crédito y una estrategia nacional que acompañe el salto exportador. El reto para los próximos años será convertir este buen momento en una política de largo plazo que permita consolidar un rubro que, por primera vez, muestra señales claras de maduración.


