Durante todo el año el ciudadano común se mantiene en zozobra por la suba de la canasta básica familiar, pero por sobre todo, en los últimos meses, fechas en donde normalmente se dimensiona un incremento amplio de los precios en los productos de consumo regular en el mercado.
Según la economista Martha Coronel Ferreira, lo que ocurre normalmente a fin de año, entre los meses de octubre a noviembre, los precios comienzan a tener subas, ya que existe una alta demanda de importación de productos, pero este año se dio un fenómeno irregular, teniendo en cuenta que el tipo de cambio del dólar se encuentra “planchado”, o manteniendo una tendencia de debilitamiento a nivel global, por factores externos, es decir por la política económica que maneja actualmente el país norteamericano.
En ese sentido, en lugar de tener una inflación como la que normalmente se espera que ocurra en los últimos tres meses del año, se dio el efecto contrario conocido como “deflación”.
Asimismo, refiere que es por ello que la presión por la suba del dólar no se dará como es costumbre, pero lo que podría ocurrir es que los precios internos como la carne, así como cualquier otro producto que normalmente tiene una suba por fin de año, se incrementen por la alta demanda.
“Si a fin de año todos queremos comprar carne o pan dulce y hay casi la misma cantidad de estos productos, lo que hacemos es competir por ellos por medio de los precios. Eso es lo que hace que suban los precios de la canasta básica desde el lado de la demanda y es lo que suele ocurrir a fin de año. Por otro lado, si se da el fenómeno de la suba del dólar, la presión vendrá desde la oferta, ya que los costos de los productos importados tendrán un incremento, pero la presión que podría darse a fin de año es desde el lado interno”, expresó en comunicación con La Tribuna.
Asimismo, explicó que hasta ahora todo se mantiene en templanza, ya que la presión desde el lado externo no se ha dado hasta el momento.
“No podemos decir que estamos tranquilos, pero sí nos mantenemos en incertidumbre ya que el dólar sigue manteniendo su tendencia a la baja, su debilitamiento global. La inflación que podría darse en el mes de diciembre podría ser del 0,4% o 0,5%”.
Por otro lado, explicó que las personas que se encuentran en trabajos informales y que perciben el salario mínimo, son los que podrían sufrir ampliamente esta suba del lado interno, ya que gran parte de sus ingresos van dirigidos a la compra de alimentos.
“La gente tiene ingresos no estables o bajos, porque muchos de ellos trabajan en la informalidad y como los precios de los alimentos sí están subiendo, más que el nivel de los precios que miden los 460 ítems del Índice del Precio al Consumidor (IPC), la inflación interanual de la agrupación de alimentos es cercana al 10%. Es por ello que, las personas que se encuentran en informalidad sienten mucho más la suba de su propia canasta básica”.
La profesional concluyó diciendo que, en última instancia, la gran problemática no se encuentra solo en la suba de los precios de los alimentos, sino que, en la falta de espacios laborales que ofrezcan ingresos estables, lo que hace que el golpe de los incrementos que puedan darse sea más fuerte para los individuos que se encuentran en la informalidad.


