Economia

Crece el liderazgo femenino en el ecosistema emprendedor 

Cada vez más paraguayas se animan a crear sus propios negocios, impulsando la formalización y la innovación en distintos rubros. Sin embargo, el acce…

| Por La Tribuna

Cada vez más paraguayas se animan a crear sus propios negocios, impulsando la formalización y la innovación en distintos rubros. Sin embargo, el acceso al crédito y los trámites financieros siguen siendo los grandes obstáculos del emprendimiento con sello femenino.

El espíritu emprendedor en Paraguay tiene hoy un rostro marcadamente femenino. Según datos de la Asociación de Emprendedores del Paraguay (Asepy), más del 53% de sus asociados son mujeres, lo que refleja un cambio profundo en la estructura productiva del país. No solo abren más empresas, sino que además se formalizan con rapidez, derribando estereotipos y generando empleo.

Sin embargo, esta expansión no se traduce automáticamente en condiciones equitativas. La presidenta de Asepy, Liz Grutter, advierte que, aunque el proceso de formalización es cada vez más ágil, “abrís la empresa rápidamente, pero después no podés bancarizar ni manejar tu cuenta”. El principal cuello de botella, asegura, se encuentra en el sistema financiero, que todavía no acompaña con productos adaptados a las necesidades del pequeño emprendimiento, especialmente los liderados por mujeres.

El fenómeno se replica en diversos sectores. El comercio encabeza la lista con el 15% de los emprendimientos, seguido de la gastronomía (9%), el desarrollo de software y tecnología (6%), el marketing (5%) y el diseño de moda (4%). Las mujeres han encontrado su espacio en áreas que combinan creatividad y dinamismo, pero enfrentan limitaciones cuando buscan escalar o acceder a capital para crecer.

Para Asepy, la clave pasa por fortalecer el entorno. Con más de 7.500 emprendedores distribuidos en 176 ciudades de los 17 departamentos del país, la organización observa un notable crecimiento en el interior, donde las jornadas de formalización están ayudando a integrar a pequeñas empresas rurales que antes operaban de forma informal.

“El paraguayo tiene mucha resiliencia, pero necesitamos que el entorno acompañe con leyes y reglamentaciones que respalden al emprendedor”, subraya Grutter. La falta de instrumentos financieros inclusivos y la burocracia para abrir cuentas empresariales continúan frenando el desarrollo de cientos de iniciativas.

A pesar de las dificultades, el avance femenino en el ecosistema emprendedor paraguayo representa una oportunidad estratégica. Más mujeres liderando empresas significa mayor diversidad, innovación y generación de empleo. No obstante, para que ese potencial se traduzca en resultados sostenibles, el Estado y la banca deben actualizar sus políticas y procesos, garantizando igualdad de acceso y condiciones reales de competencia.

El desafío, entonces, no radica solo en que más mujeres emprendan, sino en que esas mujeres puedan sostener sus proyectos en el tiempo. De su éxito depende una parte importante del crecimiento económico del país y del fortalecimiento del tejido empresarial paraguayo.

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