Economia

Déficit cero, una meta posible con ajustes y crecimiento firme

El equilibrio fiscal en Paraguay dependerá de reformas profundas que reduzcan el tamaño del Estado, impulsen la inversión privada y transformen el ga…

| Por César Addario Sojancic

El equilibrio fiscal en Paraguay dependerá de reformas profundas que reduzcan el tamaño del Estado, impulsen la inversión privada y transformen el gasto público en motor real de crecimiento y productividad.

En esta entrega de la serie de 12 artículos titulada “Los orígenes del desequilibrio fiscal en Paraguay: una perspectiva técnica y comparativa”, examinamos el sueño del déficit fiscal cero a través de un análisis técnico respaldado por datos, exploramos cómo el déficit fiscal cero no es utopía neoliberal: es la condición sine qua non para que Paraguay deje de vivir de prestado y desate un círculo virtuoso de libertad económica.

En 2024 cerró en 2,8% del PIB (MEF, preliminar 2025), con 70,4% del gasto corriente devorado por salarios públicos (38% del empleo formal, INE-EPA 2023), subsidios energéticos regresivos y transferencias sociales ineficientes. La presión tributaria es 13,5% del PIB —la más baja del Mercosur—, pero la evasión alcanza 35% (BID, 2024) y el gasto rígido ahoga toda inversión productiva.

El Estado paraguayo es un monstruo clientelar: 1 de cada 3 trabajadores formales depende de él y el 71% del presupuesto se va en funcionamiento, dejando migajas para capital. Víctor Pavón lo tiene claro: déficit cero exige crecimiento real del PIB >7% anual. El FMI proyecta 4,8% para 2025 (líder regional), pero con reformas neoliberales radicales, el 7% es alcanzable en 24 meses.

Yo propongo seis pasos para alcanzar la meta: el primero es la privatización masiva y ahorro fiscal compulsivo. El primer hachazo: privatizar el 50% de la capacidad eléctrica excedentaria a precios de mercado internacional. Esto genera USD 1.200 millones anuales recurrentes sin tocar la tarifa social. Concesionar la Hidrovía Paraguay-Paraná a 30 años (modelo Brasil) y el Corredor Bioceánico en PPP (1 dólar público = 3 privados) apalanca USD 3.600 millones en infraestructura privada. El retorno es brutal: cada punto porcentual de infraestructura eleva el PIB 1,5% en 4 años (Banco Mundial, 2024). Eliminar el Fonacide (fondo clientelar de royalties) y fusionar 12 entes públicos redundantes (INC, Dinac, Senavitat, etc.) recorta 15% del gasto corriente de un plumazo. Congelar salarios reales del sector público por 3 años y despidos selectivos en áreas no esenciales (30.000 plazas) liberan 1,8% del PIB para inversión privada.

El segundo paso trascendental sería la reforma total del sistema de pensiones 100% privado con AFPs. La caja fiscal es una bomba actuarial: déficit proyectado de G. 45 billones al 2035.

Reemplazarla por AFP privadas (modelo Chile 1981) triplicaría el ahorro nacional en 10 años —Chile lo multiplicó por 5—. Los trabajadores aportan el 10% del salario a fondos capitalizados; el Estado solo garantiza una pensión mínima. Ahorro fiscal inmediato: 2% del PIB anual. Ese dinero financia una rebaja del IRP del 10 al 8%, atrayendo talento expatriado y formalizando el empleo.

El tercer punto será la Digitalización recaudatoria con blockchain. Solo el 42% de las transacciones comerciales usan factura electrónica (SET, 2024). Un sistema blockchain para el IVA en tiempo real (como el SII chileno) eleva la recaudación 2 puntos del PIB sin subir impuestos.

El excedente permite eliminar el impuesto al diésel agrícola y crear un crédito fiscal del 100% para exportadores. Acto seguido, el cuarto integrante de estos cambios será un pilar fundamental que es el mercado eléctrico totalmente abierto, fin del monopolio estatal. Licencias abiertas a generadoras privadas, bolsa eléctrica spot y desregulación de precios mayoristas. La tarifa industrial cae 30% en 18 meses, atrayendo USD 800 millones anuales en IED energética. Empresas como data centers, minería cripto y electrolineras se instalan masivamente.

El penúltimo ítem a ser cambiado es pasar a una educación con vouchers universales. El 80% de los estudiantes no alcanza niveles básicos en PISA porque el sistema público es un monopolio sindicalizado. La solución: vouchers de G. 5 millones por hijo/año. Las familias eligen entre públicas, privadas o charter. El MEC reduce su planta 40%, redirigiendo fondos a infraestructura competitiva. Evidencia de Suecia y Chile: mejora de 0,3 desviaciones estándar en matemáticas en 5 años.

Finalmente, todo lo plasmado para llegar aquí: Estado mínimo, mercado máximo. Desmantelar el Estado clientelar: presión tributaria eficiente (sin subirla), gasto público <20% del PIB, regulación cero para nuevas empresas y eliminación total de permisos burocráticos.

Resultado inmediato en Paraguay: inflación <3%**, **IED explosiva de USD 2.000 millones/año y crecimiento >7% sostenido. El shock inicial —despidos masivos en el sector público, fin absoluto de subsidios, privatización total— es el precio de la libertad. El premio: un Paraguay donde el dinero alcanza para atender a la población, salud de verdad, educación de calidad e infraestructura eficiente. Déficit cero = prosperidad.

Solo falta coraje ideológico.

César Addario Soljancic (*). Analista de La Tribuna y asesor económico del presidente de El Salvador, Nayib Bukele.

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