Economia

Remodelación hospitalaria mejora cuidado oncológico

El Instituto Nacional del Cáncer (Incan), hospital que brinda atención a 15.000 pacientes oncológicos (año 2024), está siendo remodelado por primera …

| Por La Tribuna

El Instituto Nacional del Cáncer (Incan), hospital que brinda atención a 15.000 pacientes oncológicos (año 2024), está siendo remodelado por primera vez en cuatro décadas. Un capital de US$ 8 millones, proveniente de la Fundación Tesãi, de  Itaipú y del Gobierno Nacional, permitió que las paredes, techos y cañerías de las salas de internación sean renovadas, para que los enfermos que permanezcan en el centro asistencial tengan una estadía con bienestar.

El Instituto Nacional del Cáncer (Incan) funciona desde el año 1985, proveyendo a la población de tratamiento e internación para combatir todos los tipos de cáncer.

A lo largo de su historia, tuvo momentos de crisis, en donde los pacientes se manifestaban clamando por medicamentos y los directores renunciaban uno tras otro.

Pero desde hace un año, el centro asistencial de referencia para enfermedades oncológicas pasa por un periodo de estabilidad y progreso en materia de medicamentos, insumos e infraestructura.

El avance se debió a pedidos insistentes de la doctora Jabibi Noguera, directora actual.

La médica nos recibe en el Instituto Nacional del Cáncer (Incan) junto con las médicas Andrea Quiñónez, María Lucila González y Cinthia Gauna, otras doctoras que la acompañan en su labor desde que asumió el cargo, y nos cuenta que lo primero que le preocupó cuando llegó fue la humedad que se tenía en las áreas de internación, un espacio en donde los pacientes se hacen quimioterapia y se encuentran muy delicados de salud.

La humedad provenía de las cañerías embutidas en las paredes que tenían pérdidas, y permanecer en estos espacios ponía en peligro la ya delicada salud de los pacientes oncológicos.

“No son espacios nuevos, pero son mejoras. Eran 32 salas, en cada una entraban dos pacientes. Estaban muy desgastadas, no había pisos y las paredes tenían moho. Se derrumbaron las paredes, se construyó un baño inclusivo que permite ingresar a pacientes con silla de ruedas, y se está reparando el techo”, detalló la doctora Noguera.

Otras áreas enfocadas

Las renovaciones también se enfocaron en las áreas de plomería y la parte eléctrica se hizo de nuevo, pues ambos sistemas estaban desfasados. “Estamos haciendo todo lo posible para que el Incan sea un hospital con todas las reglas”, continúa comentando la responsable del nosocomio.

La construcción comenzó en julio y la empresa contratista tiene un plazo de ocho meses. No obstante, Noguera afirmó que espera entregar la planta alta con 32 habitaciones renovadas para diciembre”.

El segundo tramo del trabajo abarcará la planta baja, con otras 32 salas, todo a cargo de la Fundación Tesãi y el Ministerio de Salud Pública. Además, se construirá un nuevo Centro de Diagnóstico Integral, un hospital día oncológico para más de 50 camas ambulatorias y el primer parque sanitario de medicamentos oncológicos. La inversión para esta parte de las obras está a cargo de la Fundación del Parque Tecnológico de la Itaipú Binacional y del Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC).

A causa de las obras, ahora mismo los pacientes están sufriendo incomodidad. Sin embargo, se espera que pronto este malestar pase y ocupen las salas remodeladas.

¿Cómo empieza un tratamiento en el Incan?

Es muy común que un paciente llegue al Incan derivado por su médico clínico, que notó algo irregular en los análisis y le pidió consultar con un oncólogo. En esta primera visita, el especialista le pide más estudios para diagnosticar de dónde proviene la enfermedad.

Generalmente, se hace una biopsia, y una vez obtenido el diagnóstico, si el cáncer es operable, la persona debe ir a cirugía.

Cuando el caso requiere de quimioterapia quedan también en la sala de internación, aunque también existe la modalidad hospital día, en la que solo se quedan durante la jornada diurna y vuelven a casa.

Fármacos muy costosos están disponibles

Otro aspecto que mejoró, según explicación de la entrevistada, es el de la disponibilidad de medicamentos. Fármacos muy costosos que antes no se tenían ahora forman parte del cuadro básico.

“Hay tratamientos en los que se gasta G. 50 millones por frasco y se usan cada 21 días. Son G. 250 millones; nadie tiene esa plata. Bajaron las manifestaciones porque ahora se tienen los fármacos”, sostuvo.

Reconoció que ocasionalmente quedan desabastecidos debido a que aún no se tiene una base de datos sobre cuántos pacientes con cáncer existen en el país. En este sentido, anunció que se está trabajando en un registro que estará listo el año que viene y que contabilizará a toda la población que necesita del tratamiento. Entonces, será más fácil programar el abastecimiento de fármacos.

Actualmente, el banco de drogas en el Incan es tan codiciado, que reciben incluso a pacientes del sector privado, que acuden con la esperanza de obtenerlos. La Ley N.° 6.266/2018 de Atención Integral a las Personas con Cáncer establece que no se le puede negar atención a ninguna persona, aunque tenga seguro privado o previsional.

Un Incan que también cura

Es hasta esperable que, cuando toca enfrentar un diagnóstico como el cáncer, el panorama sea, en principio, pesimista. Sin embargo, no todas las historias tienen por qué terminar de mala manera. La doctora Jabibi nos cuenta que, conforme avanzan los tratamientos, comienza a generarse en la persona la expectativa de que la curación también es una posibilidad.

Más allá del escenario de noticias tristes y carencias, aseguran que también existe un Incan que cura y un equipo médico que recibe el agradecimiento de pacientes a quienes dieron el alta con la batalla ganada.

“Vale la pena invertir en el cáncer, porque se cura. La ciencia está avanzando, está disminuyendo la mortalidad de cáncer de próstata, hay mucho más acceso a estudios y tratamientos. Soy oncóloga pediátrica y puedo contarles que hay pacientes adultos con hijos que se curaron de cáncer cuando eran niños”, relató la médica.

Si no hay esperanza, que la muerte sea digna

Por supuesto, no podemos evadir la realidad. También hay pacientes que llegan al hospital con un estadio de la enfermedad tan avanzado que lo único que queda por hacer es brindarle a la persona el cuidado más amoroso posible, para que llegue al final de su vida acompañada.

Los profesionales dedicados a este servicio trabajan en el área de Cuidados Paliativos Integrales, donde la política es darles a las personas “un pedacito de cielo acá en la tierra”, nos cuenta la entrevistada.

“Deseamos que toda muerte sea digna, para eso está este equipo guiado por la doctora Leticia Viana”, agregó.

Si bien son muchos los que fallecen en el hospital, porque necesitan oxígeno o tienen otras complicaciones de salud, se apunta al ideal de que la persona termine sus días en su casa, rodeado de sus seres queridos.

A pesar de todo, desde el Incan piden a la población evitar pensar en el cáncer como incurable. “En el estadio uno o dos, el tratamiento logra curar, pero debe haber un control de proceso curativo durante toda la vida”, explica la profesional.

En la segunda entrega, hablaremos de los estudios preventivos y gratuitos que toda persona se puede realizar en el Incan, sin necesidad de tener sospecha de cáncer.

También te puede interesar

Últimas noticias