La sostenibilidad dejó de ser un concepto aspiracional para convertirse en un movimiento nacional que atraviesa sectores, comunidades y generaciones. La quinta edición del Reconocimiento a las Buenas Prácticas de Desarrollo Sostenible 2025, organizada por Pacto Global Paraguay con el apoyo del Sistema de las Naciones Unidas, evidenció esa transformación: más de 150 iniciativas postularon desde 14 departamentos del país, una cifra récord que demuestra cómo el compromiso con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) ya no se limita a un discurso, sino que se traduce en acciones concretas y medibles.
El acto de premiación se realizó el 30 de octubre en el Hotel Tryp by Wyndham de Asunción y reunió a representantes del sector privado, instituciones públicas, organizaciones civiles y universidades. De ese universo de postulaciones, 23 proyectos fueron distinguidos por un comité evaluador integrado por referentes internacionales en sostenibilidad. Los reconocimientos se dividieron en tres categorías —Personas, Prosperidad y Planeta— que resumen el espíritu de los ODS y el nuevo paradigma empresarial y social que busca equilibrar crecimiento económico, bienestar humano y preservación ambiental.
“La masiva participación demuestra que cada vez más organizaciones paraguayas están comprometidas con generar impacto real. Estas iniciativas no solo resuelven problemas locales, sino que también inspiran a otros a actuar”, expresó Cristina Cano, directora ejecutiva de Pacto Global Paraguay, durante la ceremonia.
Iniciativas que transforman comunidades
En la categoría Personas, el protagonismo fue para proyectos que promueven inclusión, equidad y mejora de la calidad de vida. Entre los reconocidos figuran la Agencia Financiera de Desarrollo (AFD), con su programa Che Róga Porã, orientado a facilitar el acceso a la vivienda digna; la Fundación Paraguaya, con el Semáforo de Eliminación de la Pobreza, que empodera a las familias para superar vulnerabilidades; y Panties Lencería, con su línea de prendas inclusivas para mujeres que atravesaron mastectomías. También fueron distinguidas organizaciones como reAcción Paraguay, la Universidad Autónoma de Encarnación y la Fundación Rassmuss Paraguay, entre otras.
La categoría Prosperidad destacó proyectos que impulsan la innovación, la empleabilidad y la educación como motores del desarrollo inclusivo. En este grupo se premió a Techo Paraguay por su programa Lidera Techo 2025, que forma a jóvenes como agentes de cambio social; a Ueno Bank e IPA, por su trabajo de empoderamiento financiero para artesanas; y a la Universidad Nacional de Asunción, por la Olimpiada Paraguaya de Biología, una iniciativa que acerca la ciencia a las aulas y despierta vocaciones tempranas.
Finalmente, la categoría Planeta concentró propuestas orientadas a la gestión ambiental y la conservación. El Instituto Forestal Nacional (Infona) recibió doble reconocimiento: uno por su Sistema de Alertas Tempranas para la Prevención de la Deforestación Ilegal y otro por la Red de Manejo Integral del Fuego (Redmif). Se sumaron también Soluciones Ecológicas, con su programa de Empleabilidad Verde para Recicladoras de Base, y Wembé, por su modelo de producción circular.
Sostenibilidad como estrategia de país
El evento no solo premió a las organizaciones, sino que también dejó un mensaje de fondo: la sostenibilidad se consolida como una estrategia de desarrollo para el Paraguay. Desde su instalación en 2009, el Pacto Global local ha crecido hasta convertirse en la principal red empresarial comprometida con prácticas responsables en derechos humanos, medioambiente, estándares laborales y lucha contra la corrupción. Su labor consiste en acompañar a las empresas y organizaciones para que integren la sostenibilidad en su gestión, no como una moda, sino como un modelo de negocio viable y duradero.
Hoy, los datos muestran una tendencia clara: cada vez más actores se suman al desafío de construir un país resiliente, justo y próspero. Lo que comenzó como un movimiento empresarial se transformó en una red nacional que une a productores, emprendedores, instituciones y comunidades bajo una misma meta: hacer del desarrollo sostenible una práctica cotidiana.
En un contexto regional marcado por desafíos ambientales y sociales, el caso paraguayo se erige como una señal alentadora. Las más de 150 postulaciones de esta edición confirman que, más allá de los premios, existe un cambio cultural en marcha: el de un país que empieza a medir su progreso no solo en crecimiento económico, sino también en impacto social y equilibrio con el planeta.Foto: Veintitrés proyectos fueron distinguidos por sus Buenas Prácticas de Desarrollo Sostenible.


