La búsqueda de segundos empleos crece 20 % en Paraguay. Jóvenes y profesionales optan por trabajos por hora en docencia, gastronomía, transporte y cuidado de personas, buscando flexibilidad y complementar sus ingresos sin afectar su rutina.
La realidad laboral paraguaya está cambiando, y no precisamente por la falta de oportunidades, sino por la necesidad de adaptarse a nuevas condiciones y expectativas. Según el especialista en empleo Enrique López Arce, en los últimos meses se registró un incremento del 20 % en los pedidos de segundos empleos y trabajos por hora, especialmente entre jóvenes y profesionales que buscan mejorar sus ingresos sin renunciar a la flexibilidad.
El fenómeno se da en un contexto donde las generaciones más jóvenes están menos dispuestas a aceptar extensas jornadas laborales sin compensación adecuada. “Hoy hay un porcentaje cada vez mayor de trabajadores que prefieren renunciar antes que trabajar más de ocho horas sin pago de horas extras”, explicó López Arce. Esa transformación cultural en la relación con el trabajo está impulsando la búsqueda de ocupaciones alternativas, muchas de ellas en horarios parciales o fines de semana.
Entre los rubros más demandados, la docencia universitaria encabeza el ranking. Profesionales de distintas áreas, desde ingenieros hasta economistas, optan por complementar sus ingresos enseñando en universidades o institutos. “Muchos descubren en la enseñanza una oportunidad de compartir experiencia y obtener un ingreso extra estable. Los posgrados en Docencia Universitaria o Formación Docente Superior se han vuelto opciones muy buscadas”, apuntó el especialista.
En segundo lugar se ubican los choferes de plataformas digitales, un rubro que creció con fuerza tras la pandemia. Las aplicaciones de movilidad ofrecen la posibilidad de manejar en los horarios disponibles, y para muchos con vehículo propio, trabajar los fines de semana representa un ingreso adicional considerable.
El sector gastronómico completa el tercer puesto con oficios como parrilleros, mozos, baristas y barman, que encuentran alta demanda en eventos y locales nocturnos. “Convertirse en parrillero, por ejemplo, es una inversión segura. Con poca capacitación se pueden lograr ingresos atractivos, especialmente en un país con fuerte cultura gastronómica”, subrayó López Arce.
El cuarto lugar lo ocupan los DJ y disc jockeys, una opción que, si bien requiere inversión inicial en equipos, puede ser altamente rentable. “No todos pueden costear la compra de equipos, pero quienes lo hacen logran ingresos muy superiores al promedio por evento”, detalló el especialista.
Finalmente, el sector salud —especialmente cuidadoras de niños y adultos mayores— se posiciona en el quinto lugar. Este tipo de empleos, generalmente por horas o fines de semana, experimentó un aumento significativo, impulsado por el envejecimiento de la población y la demanda de atención personalizada.
El aumento en los segundos empleos revela más que una necesidad económica: refleja un cambio de mentalidad. Las nuevas generaciones priorizan la calidad de vida, la autonomía y la posibilidad de diversificar sus fuentes de ingreso. “Se está mudando un modelo de trabajo. Ya no se trata solo de tener un empleo fijo, sino de encontrar un equilibrio entre tiempo, ingresos y realización personal”, analizó López Arce.
A su vez, esta tendencia plantea nuevos desafíos para las empresas. Los empleadores se enfrentan a una fuerza laboral que valora más la flexibilidad y el respeto a los límites horarios que la estabilidad tradicional. Según el experto, los recursos humanos deben adaptarse a esa realidad si quieren retener talento. “El trabajador de hoy no busca un patrón, busca un aliado que respete su tiempo y su esfuerzo”, afirmó.
La educación superior también se ajusta a este nuevo escenario. Cada vez más universidades ofrecen programas de corta duración o posgrados orientados a la docencia y la capacitación técnica, respondiendo a la demanda de quienes desean enseñar o cambiar de rubro sin abandonar su actividad principal.
En ese sentido, López Arce sostiene que Paraguay tiene un gran potencial para impulsar la capacitación de su talento humano, aprovechando la ola de la economía flexible y el auge de los trabajos híbridos. “Si formamos a nuestra gente en habilidades demandadas y fomentamos la educación continua, el mercado laboral puede transformarse en un espacio más dinámico, productivo y equitativo”, concluyó.


